COLABORACIÓN- “Vivamos la Semana Santa de nuestra tierra realizando un ejercicio de memoria colectiva” (y II)- Por Alfonso Hernández Cutillas

Y también –pero de manera real–,  tras un almuerzo con empanadas y un vaso de buen vino de la tierra, nuestra imaginación se transportará hasta las amplias naves de la Basílica en la mañana del Jueves Santo, convertida por unas horas, en un inmenso jardín perfumado de mil flores; de centenares de rosas, de claveles, de gladiolos, de  Lilium y de orquídeas, que en manos de cofrades y de hombres y mujeres amantes de nuestras tradiciones, se afanan desde primeras horas de la mañana en colocar y adornar con verdadero arte y esmero los distintos tronos e imágenes de los pasos y carrozas.

Y cuando llegue la tarde –desde nuestros domicilios–, volveremos a imaginarnos el paso del cortejo procesional por las anchas y neoclásicas calles de nuestra querida Yecla, escuchando a través de nuestra imaginación, las agradables notas de nuestra laureada Banda de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla, a la que hace unos cuantos años, tantos aplausos recibió de los yeclanos en estas memorables fechas. Como quizás también nos venga a la memoria, el silencio y la oscuridad que desde la iglesia del Santo Hospital sale para procesionar por las altas y empinadas calles de la Yecla medieval, la emocionante Procesión del Silencio.

Y llegará Viernes Santo, y seguro, que recordaremos momentos de otras Semana Santa llevando a nuestros hijos y a nuestros nietos a ver la “cortesía”, y presenciar, en una mañana de azul intenso y primaveral, el desfile procesional y el alegre sonido de las bandas y agrupaciones musicales, de los majestuosos tronos repujados de mil flores, de nuestra inigualable imagen de Nuestra Señora de las Angustias y del paso silencioso, lento y acompasado de los “capuchinos”.

Y en estos días de confinamiento, el canal de Tele-Yecla, retrasmite imágenes de otras Semana Santa, volviéndonos a recordar la tarde del Viernes Santo, de la majestuosa procesión del Entierro, de tanta belleza y mantilla de la mujer yeclana tras el paso de Nuestra Señora de los Dolores, y del acto final del enterramiento en la capilla de la iglesia de San Francisco.

Yo, volveré a tener un grato recuerdo de mi querido clarinete, que este año quedara silenciado, al no poder asistir junto con otros músicos y amigos, a la Procesión de la Soledad en la tarde noche del Viernes Santo yeclano. Son más de cincuenta procesiones desgranando las notas del “Stabat Mater dolorosa”.

Y todo acabará con ese último ejercicio de memoria colectiva con el que encabezaba mi artículo; con el grato recuerdo y la alegría desbordante del Domingo de Resurrección, de la foto con el “Diablico”, de las aleluyas y caramelos, de sonidos de trompetas y tambores y del recuerdo en nuestra memoria, de haber sabido imaginarnos una Semana Santa distinta.

Finalizo con un recuerdo sincero y un reconocimiento muy especial, para las más de 3000 personas que en circunstancias normales habrían participado en las 11 procesiones que se celebran en Yecla, desde portapasos a cofrades, bandas de músicas y agrupaciones de cornetas y tambores.

Igualmente a las 19 cofradías que existen en nuestra ciudad presumiendo de una cantera de juventud que bajo el paraguas y la protección del Cabildo Superior de Cofradías Pasionarias, seguirán trabajando por una nueva Semana Santa, la del año 2021, porque este año, ha prevalecido la responsabilidad de todo un pueblo, obligado a permanecer por el bien común, a quedarse en casa combatiendo tan inesperada epidemia.

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