El desabastecimiento ya obliga al sector del mueble a incrementar sus precios

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El presidente de AREMA, José Antonio Ortega, señala que “de momento no ha habido paros técnicos pero si sigue faltando materia prima no se puede descartar de forma puntual de cara a próximos meses”

Alex Delegido – Antonio Quintanilla

Cuando lo peor de la pandemia parecía haberse superado, la industria del mueble de Yecla se encuentra con el enorme problema que supone el desabastecimiento global de las materias primas y el fuerte incremento de precio de las mismas, lo que ya está obligando a los industriales a encarecer su producto final, con un coste más elevado para los clientes que adquieran un sofá, un colchón o una mesa de comedor.

El presidente de AREMA, José Antonio Ortega, señala que “creemos que todo se debe a una especulación brutal a nivel mundial contra la que poco podemos hacer los empresarios del sector. Lo que más nos ha afectado hasta ahora es la escasez de materiales. Quien ha podido ha hecho acopio de stockaje, pero no todo el mundo se lo puede permitir, porque supone un enorme desembolso económico y además, muchas veces, las fábricas no disponen de espacio físico para almacenar tanto material”.

Ortega explica que “la gomaespuma, que había bajado en septiembre, en octubre no ha parado de subir de precio, el acero está disparado y también escasean todos los componentes que vienen de China, desde los mecanismos para sillones y sofás, al material de ferretería o las telas”.

Todavía no se contemplan paros en la producción y desde AREMA, son conscientes de que, si ocurre, no será algo generalizado pero señalan que “no se puede descartar de forma puntual en algunas fábricas concretas. Es algo que puede suceder en este invierno inminente que se nos avecina”, destaca el presidente de los empresarios del sector del mueble y la madera.

José Antonio Ortega explica que “nuestros asociados tienen una gran preocupación, obviamente, pero también existe cierta resignación, porque es una situación global contra la que es complicado luchar y que se puede prolongar todavía varios meses. Lo verdaderamente preocupante es que esto va a hacer que el consumo se retraiga. Una familia que compraba un sofá por 500 euros, a lo mejor ahora no se puede permitir gastarse 700, por poner un ejemplo”.

No obstante, y pese a esta situación de desabastecimiento, o al tremendo incremento del precio de la energía eléctrica, el responsable de AREMA, quiere transmitir un mensaje de optimismo: “seguimos trabajando , creando puestos de trabajo y no se han producido paros todavía en nuestras fábricas. Esperamos que todo se pueda ir normalizando cuanto antes y que este problema termine”.

A la industria vitivinícola ya le afecta con las botellas de vinos especiales

También la industria vitivinícola se está viendo afectada por esta situación de desabastecimiento y encarecimiento de las materias primas. El secretario del Consejo Regulador, Antonio Candela, explica que “los mayores problemas están siendo con las botellas para vinos especiales, vinos de gama alta, más exclusivos. Por suerte aún no se ha trasladado a las botellas convencionales, pero los precios del cartón, las etiquetas, los corchos, están realmente disparados. Esto, unido a la factura de la electricidad, que es desorbitada, supone la tormenta perfecta para las bodegas”.

Candela recuerda que “no siempre se puede repercutir este incremento en el precio que paga el cliente por la botella, porque el vino no es de primera necesidad”. Augura que “si esto continúa a este ritmo, los resultados y el balance del ejercicio van a ser regulares”. En el sector no entienden que “el cartón, que es el envase natural del vino, haya subido de precio cuatro veces en 2021. No hay una explicación convincente ni razonable”.