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«Graphenano nace con la idea de ser líder en la producción de grafeno»

José Luis Valverde Palomino: Profesor de la Universidad de Castilla La Mancha en calidad de Investigador científico del proyecto de la empresa Graphenano

Primeramente, para que le conozcan más ampliamente nuestros lectores, díganos cual es su trayectoria y experiencia como investigador científico y, más concretamente, en el campo del grafeno.


Me inicié en la investigación científica en 1986 cuando cursaba el último año de carrera, precisamente en el campo del desarrollo de catalizadores de uso industrial. Durante estos casi 30 años mi campo de especialización se ha ido orientando al cálculo y simulación de procesos químicos, síntesis de nuevos materiales y desarrollo de catalizadores para diferentes procesos de interés industrial y medio ambiental, siempre desde una perspectiva ingenieril; es decir, definiendo estrategias de trabajo en el laboratorio que permitieran que este pudiera llevarse a escala semi-industrial. Dentro del campo de la síntesis de nuevos materiales, he dedicado los últimos 12 años a la producción de nanoestructuras carbonosas: nanotubos, nanofibras y nanoesferas de carbono que, sin duda, ha permitido que a mi grupo de investigación no le haya resultado difícil desarrollar un proceso simple de producción de grafeno. Como resultado de toda mi actividad científica me gustaría comentar que he publicado cerca de 200 artículos en revistas científicas internacionales, he dirigido 11 tesis doctorales, poseo 3 patentes, he participado en más de 70 proyectos de investigación financiados por empresas nacionales e internacionales y por organismos públicos regionales, nacionales e internacionales, y he realizado estancias en varias universidades norteamericanas, canadienses y europeas con las mantengo muy buenas relaciones.

¿Cómo surgió su relación con los hermanos Martínez Rovira, responsables de la empresa Graphenano que originó posteriormente su unión en el proyecto de fabricación de grafeno a escala industrial que han presentado en Yecla y que usted encabezó al frente de su equipo del Laboratorio de Catálisis y Materiales del Departamento de Ingeniería Química?

Yo conocí a los hermanos Martínez Rovira en el año 2009 en una visita que hicieron a las instalaciones del Departamento. En esa ocasión, yo fui el responsable de describirles y mostrarles todo el potencial investigador que en ese momento teníamos. Al finalizar la visita, recuerdo que me dijeron que me contactarían para desarrollar otros proyectos distintos a los que en esos momentos estaban involucrados dentro del campo de las algas. A los dos años en 2011, ellos me propusieron, en una visita que me hicieron, desarrollar el proceso de síntesis de grafeno con vistas a su implantación a escala industrial. Curiosamente, en esos momentos, una de mis colaboradoras, la Dra. Amaya Romero, y yo estábamos planteándonos estudiar este proceso pero desde un punto de vista científico. Les planteé firmar un contrato de investigación que subvencionarían ellos pero con la condición de que antes de la firma queríamos estar seguros de que éramos capaces, con nuestros medios ,de sintetizar este material. En pocos meses, les llamé para confirmarles que no solo habíamos sido capaces de obtener el material sino que además éramos capaces de escalar el proceso de laboratorio a tamaño industrial. Consecuentemente, se firmó el acuerdo y nos pusimos en marcha. El proceso culminó con el montaje de la primera planta durante la primavera de 2012.

Imaginamos que está usted en contacto con el desarrollo y los avances de la planta de fabricación de grafeno instalada por Graphenano en Ciudad Real y cuya producción superará este año los 300 millones de euros tras haber invertido cuatro millones previamente en el proyecto, según datos aportados a este periódico por los hermanos Martínez Rovira. ¿Adivinaba usted este enorme potencial industrial cuando comenzó sus investigaciones hace años en la Universidad de Castilla La Mancha?

Sí y no. No, porque hace un año se desconocía que era posible producir tanta cantidad. Sí, porque se preveía que el mercado podría ser enorme. En realidad, Graphenano ha contactado y ha sido contactada con las empresas más importantes del mundo. Para mí que vengo del ámbito universitario la experiencia de conocer a técnicos y gerentes de estas empresas me está resultando muy enriquecedora.

No queremos desvelar ningún «secreto» que por razones de logística empresarial no pueda salir a la luz, pero para que lo entendamos el común de los mortales, ¿qué diferencia al proyecto emprendido por ustedes del resto de empresas que han iniciado esta «aventura» del grafeno tanto en nuestro país como en el resto del mundo?

El proyecto Graphenano nace con la idea de ser líder en la producción de grafeno. En la actualidad se tiene una capacidad diaria similar a la anual que tienen otras empresas. Antes del verano, se podrá multiplicar esta capacidad por un factor de 10 y se ha concebido todo el equipamiento para multiplicar esta producción por 10.000 veces la capacidad actual y que podría estar disponibles antes de fin de año. Graphenano no solo produce grafeno depositado sobre láminas metálicas (dos dimensiones) sino que es capaz de "grafenar" cualquier sustrato metálico tridimensional empezando por el cable de cobre con una capacidad diaria de varios kilómetros. Por lo que se sabe, Graphenano sería la única empresa con esta capacidad. Pero no acaba aquí el horizonte de productos que se puede ofertar ya que la innovación es un banderín de enganche de esta empresa. ESTE AÑO, se ha aprendido a transferir grafeno de forma limpia a láminas de plástico y de vidrio. Además, se han puesto en marcha equipamiento para producir nanotubos y nanofibras de carbono a precios muy competitivos y con una capacidad inicial de unos 5 kg por día. Del mismo modo, se tiene capacidad para multiplicar por 100 veces esta producción lo que revolucionará el mundo de los materiales compuestos (automoción, aviación, etc.). Lo último en lo que se está trabajando es en el desarrollo de un proceso simple de producción de grafeno a gran escala y de aerogeles que tienen un campo de aplicación inmenso como aislante térmico.

A la opinión pública le sorprende que estemos tan avanzados en este campo con respecto a otros países. ¿Por qué cree que España se está posicionando con tanta fuerza con respecto a otras compañías extranjeras? ¿Qué hemos descubierto en torno al grafeno precisamente los españoles que no hayan visto o detectado otras potencias tecnológicas e industriales del mundo?

Desde hace muchos años, tengo el convencimiento de que la investigación que se hace en España es similar a la que se realiza en otros lugares del mundo. Tenemos una gran capacidad inventiva pero pienso que el sistema de I+D que se ha desarrollado en nuestro país en las últimas décadas, aunque ha contribuido de forma radical al desarrollo del conocimiento de nuestros investigadores, éste no se ha reflejado o no se ha trasladado de una forma definitiva al tejido productivo e industrial del país. Sin embargo, en muchos sectores de la sociedad se detecta una gran capacidad para innovar y generar nuevos tipos de industria. En muchos casos, esto ha venido de la mano de la subvención o la ayuda pública. En estos momentos de crisis, en la que éstas escasean, encontrar a empresarios como los Martínez Rovira que han apostado tan fuertemente por el grafeno sin ayuda oficial es muy meritorio. Esto es especialmente llamativo cuando otros países de nuestro entorno están apostando muy fuertemente por este producto. En este sentido, quiero destacar el interés mostrado por el gobierno turco en este proyecto que ha llevado a la creación en ese país de la sociedad Graphenano Turkey.

¿Por qué cree usted que las distintas administraciones, gobiernos y grandes capitales se siguen mostrando tan reticentes a apoyar e invertir en este material que, además de sus grandes ventajas tecnológicas, podría contribuir a crear tantos puestos de trabajo al impulsar el grafeno nuestra maltrecha economía actual? Podría ocurrir que empresas españolas, como en el caso de Graphenano, encuentren al final más apoyo para establecerse en otros países.

Efectivamente, en la actualidad hay dos países emergentes que están dispuestos a que la producción se instale en sus fronteras con un coste cero para Graphenano. El problema es que en tiempos de bonanza, el dinero no se usa pensando a 20 años vista que es como se deberían hacer las cosas sino en la inmediatez. Los gestores públicos han de apostar por la innovación y han de entender que con que dos de cada cinco proyectos de innovación que se apoyen tengan éxito, el beneficio que se obtiene no sólo económico sino social, con la creación de empleo, es superior a todo lo invertido. Los criterios de selección han de ser muy estrictos y se han de seleccionar los más adecuados de acuerdo con criterios objetivos y de oportunidad.
Las empresas, por su parte, han de ser conscientes que han de apoyar sus propios departamentos de investigación e innovación con un porcentaje de volumen de negocio como mínimo del 2%. Esto debería apoyarse con medidas fiscales adecuadas. De nuevo, con que dos de cada cinco proyectos que se inicien tengan éxito, el valor añadido para la empresa sería muy superior a lo invertido. Esto evitaría el que productos y procesos quedaran obsoletos y generaría el dinamismo suficiente para poder abordar nuevos retos y mantener siempre un elevado nivel de competitividad y de tasa de empleo.
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