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ENTREVISTA: PACO AZORÍN, DIRECTOR Y ESCENÓGRAFO

Por tercera vez ha sido elegido para inaugurar el Festival de Mérida, tras 2014 con “Salomé” y 2019 con “Sansón y Dalia”. Su “Medea” ha sido la primera parada de un intenso verano que lo llevará a Italia y también a cumplir un sueño muy esperado en Madagascar

Alex Delegido

“Medea” le sigue dando alegrías… Tras estrenar la pasada temporada la programación del Teatro Real de Madrid, ahora ha inaugurado el Festival de Mérida con gran éxito…
Esta es la primera coproducción entre el Festival de Mérida y el Teatro Real de Madrid y haber sido el ‘celestino’ de esta unión me llena de alegría. Hemos adaptado “Medea” a ese lugar mágico, en el que me siento como en casa, esa fachada milenaria, con tantos siglos de Historia, nos inspira y nos motiva. El público ha podido disfrutar de una ópera en la que intervienen la Orquesta de Extremadura, el Coro de Cámara de la Comunidad Autónoma y un total de 250 personas, contando también a los actores y técnicos, además de los músicos.

¿Qué nos puede decir de la protagonista de “Medea”, Ángeles Blancas, que ha tenido que llevar adelante este papel tan difícil?
Medea es una semidiosa, que practica la violencia vicaria en su venganza hacia su marido, matando a sus propios hijos. Es una nigromante, una fuerza tempestuosa, una personalidad arrolladora que necesitaba de alguien como Ángeles Blancas, que ha hecho un trabajo formidable. Pero era de esperar, puesto que lleva en la sangre la profesión. No en vano es hija de dos grandes como Antonio Blancas y Ángeles Gulín y una mujer que ha cantado en todos los mejores teatros de España, Europa y América.

¿Qué significa Mérida para usted en su carrera? Siempre es un lugar que le quiere y le premia, desde que recibió el Premio Ceres por “El lindo Don Diego” hace más de diez años…
Pues como señalaba antes, es para mí un lugar mágico, familiar y entrañable en el que me siento como en casa. Tengo una anécdota muy bonita de cuando era pequeño, porque pedí que me compraran un recortable de aquellos que los niños teníamos que montar… Por supuesto el recortable era del Teatro Romano de Mérida. Qué lejos estaban entonces de saber que iba a trabajar al menos 14 o 15 ocasiones en ese templo milenario de la cultura y la arquitectura de nuestro país. Ha sido determinante en mi carrera y he tenido el honor de inaugurarlo tres veces, en 2014 con “Salomé”, en 2019 con “Sansón y Dalila” y este año con “Medea”.

La ópera ha estado muy presente en sus trabajos desde la última vez que le entrevistamos, “La traviata”, “María Moliner”…¿Qué será lo próximo en este campo? ¿Y en teatro convencional?
Salimos ya para Italia, porque vamos a inaugurar el Festival de Ópera de Macerata, otro evento cultural de primer orden, en un antiguo frontón del siglo XIX y con capacidad para 3.000 espectadores… Allí estrenaremos el 19 de julio “Turandot”, de Pucini… Y en cuanto al teatro convencional también sigo colaborando con el Teatro Nacional de Cataluña. Estoy preparando con Carmen Portaceli una nueva versión de “Anna Karenina”, de Tolstoi y también planeo un recital-concierto con poemas de Shakespeare, que es otra de mis grandes pasiones…

¿Cómo avanza el proyecto “Ópera sin fronteras”, que va a llevar la ópera a Madagascar? ¿Se podrá representar este verano tal y como era su intención?
Es un sueño largamente acariciado y por fin, el 6 de septiembre, será una realidad. “El sueño de Mirina” es el nombre de la ópera que vamos a poner en escena en Madagascar con la ONG Agua de Coco, que se encarga de ayudar y sacar de la calle a muchas chicas y niñas que se ven abocadas a ejercer la prostitución en este país. Llevan trabajando 20 años en esta labor y con su inestimable ayuda vamos a llevar la ópera a Madagascar por primera vez, abordando temas tan importantes como la desigualdad social, la situación de la mujer y la emergencia climática que atravesamos. Van a participar 400 chavales de este país y todo el equipo estamos verdaderamente emocionados. Pasaremos el mes de agosto ensayando para que todo salga genial en septiembre.

Finalmente… Con semejante agenda… ¿Podremos verle en Yecla próximamente aunque sea para disfrutar de un merecido descanso?
Quiero visitar a mi familia, y estaré en Yecla unos pocos días, quizá entre finales de julio y principios de agosto. La visita a Yecla, en verano, siempre sirve para cargar pilas y seguir trabajando intensamente en este mundo que tanto me apasiona.

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