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miércoles, 17 abril, 2024
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LA MANNIX (I)

La historia de la Mannix es un calco de la historia de Yecla del último medio siglo. A final de los 60 tres empresarios del calzado de Villena decidieron abrir en Yecla una discoteca en la misma ubicación donde tras 50 años continúa reinando en el ocio nocturno yeclano. Hay callejones a los que tendríamos que cambiarles el nombre ya que se conocen más por la actividad de sus vecinos que por sus nombres en el callejero: el callejón ancho, el callejón de las monjas, el callejón de la Mannix…

Seguro que hay más callejones, pero yo es que me he criado por aquella punta. El nombre de Mannix lo cogieron prestado de una serie que se emitió en TV entre finales de los 60 y los primeros 70 protagonizada por Joe Mannix, un detective privado de Los Ángeles, si mal no recuerdo. En 1973, según me repasaba estos días “Agus, el de la Mannix,” los susodichos zapateros le propusieron a su padre, Antonio Pérez, léase “Toni el de la Mannix”, quien por entonces trabajaba de camarero en el Agrícola de Villena, que se quedara con la discoteca. Toni accedió con la condición de probar durante seis meses a ver cómo iba la cosa y, visto lo visto, la cosa funcionó.

Toni se hizo cargo de la Mannix junto a su mujer, Juana, y con el tiempo se fueron incorporando sus tres hijos, Agustín, Paco y Toni. O mejor habría que decir que Toni, Juana y sus hijos se hicieron cargo de la Mannix y también se hicieron cargo de cuidarnos a todos nosotros porque ya son tres las generaciones que hemos pasado por la discoteca más emblemática de Yecla. Se pueden contar con los dedos de la mano izquierda del Capitán Garfio los yeclanos que jamás han entrado a la Mannix.

Ellos se lo pierden. Nunca en Yecla un local tan reducido ha contado con el beneplácito de tantísima gente durante tantísimos años. Después de medio siglo, los jóvenes siguen deseando cumplir la mayoría de edad para poder entrar a la Mannix. Algunos hicimos trampas para colarnos antes de cumplir los 18 pero eso no tenemos porqué airearlo ahora.

Todos guardamos mil recuerdos y anécdotas de la Mannix. Que nos quiten lo ‘bailao’. Menos mal que las paredes de la Mannix no hablan. La familia Pérez Martínez sabrá las críticas que han tenido que soportar sobre todo al principio. Porque hubo años en los que se decía que la Mannix era poco menos que una réplica de Sodoma y Gomorra. Nada más lejos de la realidad. Nunca olvidaré la Nochevieja que llegamos a la Mannix y nos encontramos allí a mis padres y sus amigos en la barra y a sus esposas (¡mi madre!) bailando en la pista

La Mannix ha permanecido siempre abierta desde antes incluso de que se abriera la mentalidad de Yecla. Somos los yeclanos los que hemos hecho de la Mannix lo que ha sido y continúa siendo hasta el día de hoy en que “el Agus” ha comenzado a anunciar el 50 aniversario. Todos tendríamos que acudir a celebrarlo porque la Mannix, más que una discoteca, es toda una institución. Toda Yecla ha pasado por la Mannix, de la que continuaremos hablando la próxima semana.

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