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El orgullo de poder gozar de una larga andadura

POR JOSÉ PUCHE FORTE – Obdulia Carpena Martínez es una mujer de carácter alegre y comunicativo, durante su larga vida de 105 años ha visto pasar dos guerras mundiales, una guerra civil y ha sido testigo presencial del gran cambio de Yecla.

POR JOSÉ PUCHE FORTE

Obdulia Carpena Martínez es una mujer de carácter alegre y comunicativo a pesar de su sordera y su avanzada edad. Durante su larga vida de 105 años ha visto pasar dos guerras mundiales, una guerra civil que le dejó tristes recuerdos, y ha sido testigo presencial del gran cambio de Yecla y de su sociedad. Ha conocido a personajes memorables del pueblo con más fiestas que ya desaparecieron y acontecimientos que cambiaron la vida de sus paisanos.
Fui a visitarla una tarde a la Residencia de Ancianos, acompañado de sus sobrinos Luis y Rosario, y quedé admirado al verla tan alegre y jovial como cuando la conocí hace ya muchos años, quedando admirado al contemplar que ella también me reconoció. Para poder estar más tranquilos, nos fuimos los cuatro a una sala para poder hacerle una entrevista sobre su dilatada vida. Nueva línea me contó que nació un 29 de noviembre del ya lejano año 1910 y que hace tan sólo unos días celebró su 105 cumpleaños con mucha ilusión y hasta comió tarta en compañía de su familia. Sus padres fueron Emigdio Carpena y Ángeles Martínez. Recuerda que tuvo una infancia feliz en casa de sus padres con su hermana Eutropia, 4 años menor que ella. Nació en la calle Reina Victoria, hoy del hospital, en una casa que tenía un gran escudo nobiliario, que en la actualidad está en el auditorio. Fue bautizada en la Basílica de la Purísima. Le viene a la memoria aquella Yecla, tan diferente a esta y también sus juegos de niña cómo "piguerra", la comba, las tabas y hasta le gustaba jugar a la pelota. Quedó huérfana de madre cuando tenía 14 años. También me habló de las comidas que entonces se estilaban como el "trigoentero", las "borretas", las "farinetas" y otras comidas que en la actualidad ya no se estilan.
La vida entre entonces era dura y la época infantil de juegos, corta. A los 21 años se casó con Miguel Crespo Díaz, 10 años mayor que ella, cuya familia también era yeclana. Les casó Don Manuel Pérez Marín en la Basílica de la Purísima, cura que estaba en la Iglesia Vieja o Rectoría del Salvador, con cuya familia tenía gran amistad. Su marido era sastre y modisto, la misma profesión que ella tenía. Vivieron sus dos primeros años de casados en Yecla, en casa de sus padres y después marcharon a Valencia. Eran felices en su matrimonio, pero al año de vivir en la ciudad del Turia, una noche fueron a su casa unos milicianos y sacaron a su marido de la cama para darle el "paseo" en 1936. Este fue el golpe más duro recibido durante su vida, ya nunca volvió a saber de él. No llegaron a tener hijos, por lo que al quedar viuda volvió de nuevo a Yecla, a casa de su padre, en la que también vivía su hermana eutropia, que se casó con Agripino, y de cuyo matrimonio tuvieron cuatro hijos, viviendo todos en casa de los abuelos. Está murió en 1989 a los 70 años.
Cuenta, que al quedarse viuda tuvo tres pretendientes, pero que no se decidió por ninguno. Siguió ejerciendo su oficio de modista y de sastre, nunca le faltó el trabajo, llegó hasta hacer túnicas y capuces para los nazarenos o "Capuchinos" de la Semana Santa, y hasta fue manejera de la carroza de Santa María Magdalena y llegó a pertenecer también a las Hijas de María.
Una de sus más grandes aficiones ha sido el cine, al que en muchas ocasiones iba acompañada de sus sobrinos. Después de morir su hermana, y con el paso de los años, estuvo viviendo en un tercer piso, que no tenía ascensor, en la Horma del Niño, y en el que estuvo hasta los 95 años, en que se decidió internarse en la residencia de ancianos, en la que lleva ya 10 años. Dice que la mayoría de amigas que aquí tenía, han desaparecido.
Le dije que me contara el secreto de su longevidad y ella se echó a reír y me dijo, que cuando estaba casada llegó a fumar algún cigarrillo, con permiso de su marido, cuando llegaba algún acontecimiento importante y que nunca ha llegado a beber vino ni otras bebidas alcohólicas. Ella cree que sí ha llegado a tener tantos años, se debe a que siempre a comido de forma sana y nunca a tenido vicios. Pero principalmente, a que siempre ha intentado vivir de forma relajada, evitando disgustos y preocupaciones innecesarias. Siempre se encuentra contenta y de buen humor, pasando su vida en este lugar en el que transcurre en sus últimos años, de forma plácida, y que no tiene ninguna prisa por irse. Nosotros deseamos que llegue a cumplir aún muchos años y que junto a ella lo podamos celebrar.
He de decir, que al estar algo sorda, me entendía con ella gracias a sus sobrinos Luis y Rosario Gascón que me acompañaron y le han tratado mucho más que yo, ya los que doy las gracias por tan amable gesto y también, por el estupendo rato pasado durante la entrevista a esta mujer que me contagió Su alegría y a cuya edad es muy difícil llegar, ya la que deseo de todo corazón mucha felicidad.

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