“El pitoniso”, por Liborio Ruiz Molina

Con mi voto no ha sido; ni falta que ha hecho. Aunque un poco tarde, me pide el cuerpo dejar por escrito mis impresiones sobre  el acontecimiento vivido en nuestra localidad el pasado día 26 de mayo y que hoy, esta misma mañana, ha culminado con la constitución del nuevo y flamante Ayuntamiento, cuya “ITV” deberá pasar dentro de cuatro años. Comenzaré diciendo que como casi todo “quisqui” me aventuré a hacer mi porra electorera. En mi caso no hice uso ni del cruce de tablas de datos excelni análisis sociológicos concienzudos, solo me bastó, durante el tiempo de la campaña electoral que seguí de cerca a través de los medios de comunicación, observar y oír a cada candidato; observar sus estrategias en busca del voto.

El viernes anterior a los comicios coincidí con mi buen amigo Pepe Belmonte en Murcia; nos acompañaban durante el descanso cafetero dos personas, Alfonso y mi hijo Juan. A ellos pongo por testigos. En estas que,  irremediablemente y a la altura en que nos encontrábamos de la campaña electoral el amigo Pepe me pregunta ¿Qué crees que va a pasar en Yecla? ;pues que va a revalidar la alcaldía Marcos, le dije.  ¿Estás seguro? – volvió a preguntar – afirmé de nuevo. Tras un breve debate de si sí o si no, Pepe asió una servilleta y bolígrafo en mano anotó lo que cada cual entendió que iba a ser el reparto de sillas en el consistorio yeclano.

No quiero compararme a la sacerdotisa Pythia, dios me libre, pero vine a dar en el clavo: 12-5-2-2. Supongo que el amigo Pepe habrá conservado el documento que avala mi apuesta.¿El porqué de estos guarismos? Hay algo que posee el ganador y de lo que carecen, hoy por hoy, los opositores y es “liderazgo”. Marcos ha sido capaz, de nuevo en esta ocasión, de aglutinar en torno a sí y su equipo  a sectores tradicionales de orientación católica y también  a conservadores y a liberales situados en el centro político. Mientras tanto, Asunción intentaba taponar, parece que lo ha conseguido,  la brecha producida por una de las mayores crisis que los socialistas han sufrido en nuestra localidad; Alberto asumía el reto de la inexperiencia política y Antonio vendía la piel del oso antes de cazarlo.

Se le achacó a Marcos durante el combate electoral que era “besucón y zalamero”, y lo es;  eso, le hace ser próximo y accesible a la gente. Ahora bien, quien crea que se ganan unas elecciones y se revalida una alcaldía de la forma que se ha hecho, única y exclusivamente besando y con zalamerías anda muy equivocado.  Creo que somos un pueblo maduro, democráticamente hablando, y todos sabemos que  en un municipio como el nuestro  la gestión día a día de nuestros recursos y de su control desde la oposición política, cuenta y mucho a la hora de ser examinado. Y en este examen el resultado ha sido el que ha sido.No se puede, bueno por poder se puede aunque no se debe,   tal y como he oído estos días pasados en un medio radiofónico de la localidad decir que Marcos no era merecedor de este triunfo. En esa afirmación  va implícito un punto de soberbia y de un cierto desprecio a la voluntad democrática de un pueblo y en esto, entiendo, deberíamos ser todos más respetuosos.  “Vox Populi, vox dei”

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