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Una Yecla de toma pan y moja

Tras el éxito de la Fiesta de la empanada y The Burger Land, Yecla debe convertirse en la capital mundial de la gastronomía organizando más fiestas culinarias

Antonio M. Quintanilla Puche

Tras el monumental éxito de la Fiesta de la Empanada y The Burger Land, Yecla debería plantearse seriamente convertirse en la capital mundial de las celebraciones gastronómicas. Si ha quedado más que claro que las iniciativas culinarias son capaces de reunir a medio pueblo alrededor de una empanada y de una suculenta mujer de Hamburgo, o sea, una hamburguesa (risa tonta), ¿por qué no seguir avanzando en esa dirección aprovechando que vivimos en una Yecla de toma pan y moja? Imagínense, mis queridos y triperos lectores, una Fiesta de las Pelotas de Relleno. Parecida a la idea que pusieron en marcha la Asociación de Mayordomos y la Concejalía de Festejos en 2012 con “A Vinaroz con pelotas”, siendo presidente el amigo inolvidable Paco García Palao. Y si hablamos de las Fiestas de la Virgen y de asegurar el éxito, en Yecla nunca puede faltar un evento dedicado a las omnipresentes gachasmigas. Pero antes habría que pedir el beneplácito a las “Gachasmigas populares” para que cedieran el Copy Right y no tacharan la idea de plagio, aunque ya sabemos que cuando se trata de comer gachasmigas a los yeclanos nos da igual comerlas durante días y a la hora que sea, en desayuno, comida y cena, (como las pastillas que me tomo tres veces al día para mantener a raya la serotonina. Ya lo dijo Charles Spencer: “Un día sin agitar el aminoácido triptófano es un día perdido”).

Luego vendría la Fiesta de los gazpachos yeclanos. Podríamos organizar un concurso para ver quién es capaz de explicar a un turista qué demonios es el gazpacho manchego sin que el turista se descomponga y salga huyendo. Y por supuesto, no podríamos olvidarnos del “Maratón del auténtico queso frito de cabra de Yecla”, en dos modalidades, con y sin tomate. ¿Y qué me dicen sobre montar una muestra del embutido bajo el atractivo y sinuoso eslogan “Del marrano me gustan hasta los andares”? Toda una orgía placentera de sabores sin complejos para reivindicar la sublime belleza que encierran las lorzas, michelines, flotadores y panzas. (Solo con imaginarlo se me ríen hasta los huesos que desde hace mucho tiempo ya no me encuentro). Y para los que tienen la tensión por las nubes no estaría mal añadir a este calendario de ceremonias gastrointestinales y del bajo vientre una especie de Feria de los dulces yeclanos con mantecados de harina, de aceite, ensaimadas made in Yecla y los consabidos libricos. A esta Feria tendrían prohibida la entrada los diabéticos (nada que ver con los hinchas del Betis. Más risas tontas), pues, al contrario que en las fiestas citadas hasta ahora, el azúcar se nos saldría per les orelles, como dicen en Raspay. Y ya que estoy embalado, cuesta abajo y sin frenos dando ideas sin cobrar un euro, llevado de la infinita generosidad que caracteriza mi desde siempre entrega altruista a los convecinos de este pueblo, ¿por qué no celebramos también toda clase de eventos gastro alimentarios para degustar los sabores internacionales que han llegado a Yecla desde otras latitudes? Una Fiesta del Kebab, otra de la Pizza, otra de la comida china. Si algo sabemos hacer aquí celebrarlo todo comiendo. Y bebiendo vino de Yecla, por supuesto, faltaría más.

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