Carlos Rafael Pérez López (*)
El pasado mes de febrero un vendaval produjo graves daños en toda nuestra Región. Yecla fue particularmente afectada y vio cómo su monumento más emblemático, la Basílica de La Purísima, sufría el desprendimiento de parte de los azulejos que recubren su azulada y singular cúpula.
Este grave incidente se producía cuando ya estaba en marcha un ambicioso e ilusionante proyecto para colocar en el crucero de la Basílica un órgano de tubos que embelleciera con su planta, y sobre todo con sus sonidos, lo que es el orgullo patrimonial y artístico de Yecla: el templo de La Purísima.
Quien esto firma no es yeclano pero sí que tiene amigos allí y conoce, más o menos, la historia, personalidades, vicisitudes y por supuesto las fiestas de esa importante ciudad. También invitaría a cualquier persona a que visite su extraordinaria iglesia mayor para que participe de la emoción que produce caminar por sus naves, disfrutar de la grandiosidad de su espacio y de la belleza de su contenido. Voy al grano.
Ya he apuntado que los desperfectos en la cúpula de la Basílica se produjeron cuando profesionales de la arquitectura, la organería y la música redactaban un proyecto para restituir enla Basílica el importante instrumento de tubos que se perdió hace noventa años durante la Guerra Civil.
Quedarán hoy pocos yeclanos que recuerden cómo era aquel órgano, pero habrá hijos y nietos de aquellos que seguro habrán oído hablar del antiguo instrumento destruido en la guerra. Existe constancia de que lo construyó en la segunda mitad del siglo XIX Aquilino Amezua, el organero-constructor de órganos español más acreditado de su tiempo y autor, entre otros incluido el de Yecla, del órgano de la catedral de Sevilla.

La cúpula y el nuevo órgano
A nadie se le escapa que tras los desperfectos en la cúpula hay que actuar con urgencia para repararlos. Esto es obvio pero no dejemos atrás la posibilidad de dotar a la Basílica de un órgano de tubos que sea orgullo de los yeclanos y esté al nivel artístico que merece su monumento más significativo y con la vista puesta en el 2029, año en que se cumple el 75 aniversario de la coronación de La Purísima.
En los momentos previos al proyecto del nuevo órgano ya se habló de tener en perspectiva la fecha del 2029, aniversario de dicha coronación canónica. Y digo yo: ¿por qué no?, ¿por el dinero?, veamos.
Lógicamente siempre surge el tema económico. Es natural. La prioridad hoy es la cúpula cuyas obras de saneamiento y reparación, según ha aparecido en medios y redes ya están, parcial o definitivamente presupuestadas y, según parece, en marcha.
Recuperar perfectamente la cúpula de la Basílica y añadir a ese gasto el de la construcción del nuevo órgano supone sin duda una gran inversión económica pero no hay por qué asustarse.
¿Caro o costoso?
Conviene discernir entre esos dos conceptos. Entendemos que algo es caro cuando su precio excedea un presupuesto o también porque el precio no guarda relación con la calidad que ofrece. Algo costoso es diferente. Decimos que algo es costoso cuando tiene un alto precio pero ese precio está justificado.
Este es el caso de la inversión económica que propongo para la Basílica de La Purísima. Las dos inversiones, cúpula y nuevo órgano, son verdaderamente inversiones costosas en patrimonio y cultura para Yecla pero nada tienen que ver con esas inversiones efímeras y por desgracia, habituales hoy en no pocos ámbitos de nuestra vida corriente. El coche que compramos, nuestro ordenador, tantos objetos de uso corriente útiles o no, pierden valor cada día que pasa. Un órgano de tubos que crea emociones, cultura y hace música es todo lo contrario. Es un elemento patrimonial que cada día que pasa gana en valor y cuidándolo puede llegar a durar siglos. No hay más que hacer una visita turística a una catedral española o europea y observar o escuchar la maravilla de sus órganos. Yecla y su Basílica tienen elementos suficientes para sentirse orgullosos de un extraordinario monumento al que,con su cúpula renovada,se le sumaría un nuevo valor patrimonial: su órgano.

Cúpula y nuevo órgano
El templo pertenece al Obispado y, en teoría, los costes corresponderían a su propietario pero la Basílica de La Purísima tiene una dimensión para el conjunto de la ciudad de Yecla que trasciende lo religioso y va más allá de lo estrictamente legal. La Basílica, de una manera simbólica, es propiedad de todos en tanto que es parte del patrimonio histórico y artístico de Yecla. Todo lo referente a ella no puede entenderse solo como una cuestión eclesiástica, sino que concierne a toda la sociedad.
Personalmente he visto cómo en la Región de Murcia, en los últimos años se han construido varios órganos nuevos o se han restaurado algunos históricos. También he sido testigo directo de cómo un mueble olvidado de todos durante 90 años ha resurgido como un instrumento musical fantástico orgullo de todo un pueblo. Me refiero al extraordinario órganode la iglesia de Santiago de Jumilla expoliado y destruido en la Guerra Civil y recuperado para Jumilla en 2024. En él hemos podido escuchar conciertos de primer nivel teniendo en la actualidad un uso más que notable en las ceremonias litúrgicas y en el ámbito cultural.
Hace muy pocos años, cuando era una pura ruina, un grupo de personas encabezadas por su párroco tomaron la iniciativa de su recuperación. Se buscó dinero por todos lados y se consiguió. Conciertos en pro de la restauración, rifas, espectáculos, ayudas públicas, aportaciones individuales, etc, etc, lograron por fin que Jumilla y toda la Región de Murcia recuperase un instrumento musical que puede considerarse joya de la organería de todo el Levante español.
El nuevo órgano de la Basílica
Vamos ahora con el nuevo órgano para La Purísima. Ya he dicho que estamos ante una iniciativa que cuesta dinero y que será costosa económicamente. Si se toma la decisión de construir un órgano nuevo de cara al 2029 que realce con sus sonidos y su estampa la belleza de la Basílica, pienso que toda la sociedad yeclana debe estar implicada en el tema ya que desde el punto de vista patrimonial, religioso y cultural afecta a toda Yecla y debe contemplarse de una manera amplia, ambiciosa y sin complejos.
La iniciativa debe partir de la propia Basílica pues es el Obispado el propietario del inmueble. Debería formarse un organismo tipo Comisión, Fundación u organismo colegiado o no, que gestionase la iniciativa y el proyecto.Creo que al no ser la Basílica propiedad del Ayuntamiento, el papel de este debe ser el de impulsar y colaborar en la construcción del nuevo órgano, promoviendo y buscando vías de colaboración institucional así como elementos de colaboración entre todos los sectores ciudadanoscon las deducciones fiscales vinculadas a donaciones.

¿Por qué ahora un nuevo órgano?
Esta es una pregunta que muchos yeclanos se harán al constatar el alto coste de la reparación de la cúpula de la Basílica.
Nadie duda que la restauración de la cúpula es asunto prioritario pero pienso que de cara al 75 aniversario de la coronación de la Purísima (2029) y considerando que la Basílica es el principal monumento de la ciudad no hay que tener miedo a afrontar estos dos proyectos ambiciosos (cúpula y nuevo órgano) a los que se debe facilitar desde la propia Basílica, el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma la implicación de instituciones públicas, empresas y particulares.
La triple condición -monumental, religiosa y cultural- de la Basílica refuerza la idea de acometer estos dos proyectos que darán a Yecla una nueva proyección basada en su historia, la personalidad de su gentes y su patrimonio cultural.
Invertir en Patrimonio y Cultura es invertir en futuro y en calidad de vida. Apoyemos en la medida de nuestras fuerzas y nuestros bolsillos la restauración de la cúpula basilical y la construcción del nuevo órgano: la Virgen del Castillo y toda Yecla lo agradecerán.
(*) fundador y expresidente de AMAORM (Asociación Merklin de Amigos del Órgano de la Región de Murcia).













