ENTREVISTA: ANTONIO DÍAZ GONZÁLEZ, bar la prensa
ESTE 29 DE MAYO DE 2026, BAR LA PRENSA CUMPLE SU 40º ANIVERSARIO
Daniel Ortuño Ibáñez
Cuarenta años no se cumplen todos los días. ¿Qué recuerdas de aquel Antonio que abrió por primera vez la puerta del Bar La Prensa y qué queda de aquel joven en el Antonio que eres hoy?
Lo recuerdo perfectamente. El día 7 de mayo de 1986, recién licenciado, saqué un préstamo para poder coger el bar y pagar el primer arrendamiento. Ten en cuenta que este local tenía licencia desde el año 1942, por lo que ya tenía un largo recorrido antes de que yo llegara. Durante todo el mes estuve limpiándolo y adecentándolo, hasta que el 29 de mayo de ese año 1986 abrí la puerta por primera vez. En aquella época no había mucho trabajo en Yecla y yo venía de trabajar en el Bar Semáforo. Intenté buscar un puesto en cualquier fábrica, pero no conseguí nada y, como yo ya sabía de hostelería, pensé que la mejor opción era abrir un bar. Más tarde, dejé de estar de alquiler en el año 96, cuando compré el local; y en el 98 se hizo la reforma que dejó el bar tal y como está hoy. Desde entonces, no se ha tocado nada, y aquí seguimos.
Yecla ha cambiado muchísimo en estas cuatro décadas. ¿Cómo ha evolucionado La Prensa para adaptarse sin perder su esencia de bar tradicional?
Nosotros hemos seguido siempre la misma línea, incluso en la oferta de comida. Por ejemplo, platos combinados no tenemos, pero sí hemos servido siempre bocadillos, tostadas, montaditos y aperitivos de toda clase. Cuando llegan fechas más señaladas como este mes con San Isidro, sí que preparamos un menú cerrado, no para cobrarlo más caro o más barato, sino para asegurarnos de que todo el mundo come lo mismo.

Seguro que tienes mil anécdotas. ¿Hay alguna historia entrañable o divertida que represente lo que significa La Prensa para la gente del barrio?
Curiosamente, muchas de esas anécdotas están relacionadas con premios de lotería. Recuerdo que el día de Reyes del año 2017 entró una pareja con sus dos hijas y, al ser temporada, les dije: “Ale, ahora os vais a coger olivas, ¿no?”, pero ellos me contestaron: “No, Antonio, si las olivas ya las tenemos cogidas”. Al principio no lo entendí, pero al poco tiempo me enteré de que les habían tocado los nueve millones del sorteo de la Once; por eso me dijeron que ya las tenían cogidas. Es una experiencia graciosa que en momentos como esos se pasen por aquí las cadenas de televisión y otros medios de comunicación a preguntar sobre los clientes y los sorteos de lotería. Ayuda a generar ese sentimiento de comunidad que tenemos entre todos.
Muchos dicen que el secreto de La Prensa es el trato cercano y auténtico. ¿Cómo se construye esa relación tan especial con los clientes de toda la vida?
Llega un momento en que los clientes dejan de ser clientes para convertirse en amigos. Muchos de ellos siguen siendo de los primeros clientes que tuve en el año 86 y han sido fieles todo este tiempo, aunque tristemente algunos han ido falleciendo. El trato cercano es fundamental y es lo que nos mantiene unidos, tanto con los clientes como con nosotros mismos. Esa fidelidad se aprecia especialmente en los momentos más difíciles, como la crisis que vivimos entre 2008 y 2015, cuando teníamos un grupo de 40 o 50 clientes que no fallaron ni un solo día. El personal también ha ido cambiando, pero los que siempre hemos estado aquí somos mi mujer Mari Carmen y yo, y también Paco, que ha sido nuestro camarero desde hace 28 años.
Mirando al futuro, ¿Qué te gustaría que siguiera representando el Bar La Prensa para Yecla en los próximos años?
Te voy a ser sincero. No sé cuánto tiempo me queda, pero tengo claro que, cuando yo no esté, me gustaría que esto siguiera funcionando y que los clientes siguieran viniendo, por supuesto. Yo he visto crecer a muchos niños en todos estos años y recuerdo alguna anécdota de Semana Santa en la que se acordaban de mí durante las procesiones y me traían un puñado de caramelos. Son momentos como esos los que te llenan de orgullo y de alegría, y sería un orgullo todavía mayor que esa esencia se mantuviera.
¿Es verdad que eres “hermano gemelo” del otro “Antonio el de La Prensa”? Cuéntanos esa anécdota.
Resulta que el padre de Antonio Martínez-Quintanilla era Ramiro, cliente mío de toda la vida, y muchas veces se pasaba por el bar acompañado de sus hijos. Cuando llegaba mi tocayo, siempre decía: “Aquí estamos los gemelos Antonio el de La Prensa y yo que también soy Antonio el de la Prensa”, con lo cual no sabíamos quién era quién. Para resolver el dilema y despejar todas las dudas, yo a él lo tengo catalogado como “Antonio diciembre” porque le grabé un vídeo en el mes de diciembre durante las Fiestas de la Virgen. Yo conocía mucho a su padre y también a su suegro, y siempre nos hemos llevado genial.













