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ALFONSO YAGÜE: De Oviedo a Yecla: cuando una ceremonia se convierte en la imagen de una ciudad

Alfonso Yagüe

El viernes 23 de octubre, Oviedo centralizará una vez más el interés informativo con motivo de la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias. Un evento que se ha convertido, desde sus inicios en 1981, en un verdadero tratado protocolario y en una referencia obligada para todos los profesionales que pretendan lograr la excelencia en su trabajo.

Cada mes de octubre, el Teatro Campoamor se transforma en el escenario de uno de los actos más reconocibles del calendario institucional, que cuenta con una enorme proyección internacional. Los galardonados, las autoridades, los invitados, la escenografía, la música, los discursos, las precedencias, la iluminación, los tiempos y hasta los desplazamientos de los premiados forman parte de una misma narración.
Un acto que no se construye sumando elementos protocolarios, sino haciendo que todos ellos respondan a una misma idea: “la exaltación de los valores científicos, culturales y humanísticos, consolidando los vínculos del Principado de Asturias con la Corona de España”, tal y como manifiesta la Fundación Princesa, institución privada sin ánimo de lucro que organiza los premios.

Esta fundación disponía el pasado año 2025 de un presupuesto de 7,3 millones de euros, procedentes de fondos privados y patrimoniales (en un 89 %) y de aportaciones de organismos públicos (en un 11 %). La Cámara de Comercio estimó que el impacto económico en la ciudad de Oviedo fue de unos 6 millones de euros, mientras que el valor económico de la repercusión mediática nacional se situaba en unos 25 millones de euros, según informaba la propia Fundación.

Porque la ceremonia de los premios es solamente el centro de una historia que empieza muchos meses antes, que se amplifica en los 80 actos celebrados el pasado año y se prolonga mucho después a través de los medios de comunicación, las redes sociales y los propios canales de la Fundación.

Desde el año 2001, Siete Días Yecla entrega, en el mes de octubre, unos premios inspirados en cierta medida en el modelo protocolario que ha marcado la ceremonia de entrega de los Premios Princesa, un referente de excelencia para muchas instituciones y empresas.
En este caso, todo lo que sucede esa noche en el Teatro Concha Segura también forma parte de un objetivo común. Porque el periódico yeclano ha ido construyendo un espacio propio donde reconocer a quienes, desde distintos ámbitos, hacen Yecla. Personas, empresas, asociaciones, colectivos, deportistas, artistas, profesionales o instituciones que, con mayor o menor visibilidad, construyen la forma de ser de toda una ciudad. Un evento que, con el paso de los años, se ha convertido en una parte esencial de nuestra identidad colectiva.
Cada premiado tiene no solo un nombre, sino una historia que contar: el camino que le ha llevado al momento actual. La gala de Yecla no es por eso un acontecimiento aislado, sino el punto culminante de una narración perfectamente estudiada que adquiere una intensidad especial durante las semanas que rodean a los premios.

Los Premios Princesa han conseguido que Oviedo sea, durante unos días, el lugar donde Asturias se reconoce y se proyecta. Siete Días Yecla ha construido su propio modelo en unos premios nacidos para “hacer Yecla” a través del relato de unos premiados que lo han hecho posible.
Y quizá ese sea el verdadero sentido de los Premios Siete Días. Que una noche al año Yecla se detenga, mire a quienes tiene delante y les diga algo tan sencillo como importante: gracias por hacer Yecla.

(*) Alfonso Yagüe García es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Protocolo (AEP).

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