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lunes, 15 julio, 2024
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Yecla
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AHORA EMPIEZA TODO

He publicado en mi Facebook un vídeo editado a velocidad supersónica, en una única toma cenital, en la que vemos la procesión del Domingo de Resurrección de principio a fin y en solo 27 segundos. Junto a la publicación he añadido que desconozco quién ha sido el artista que lo ha grabado y montado pero felicidades. Estas imágenes a la velocidad de la luz me han hecho pensar que son una exacta alegoría de lo fugaz que ha pasado la Semana Santa tras un largo año de preparativos. En Yecla da la impresión de que el año despega cuando vemos al primer capuchino por la calle. Ahora empieza todo.

Cada pueblo es como es, todos tan parecidos y a la vez tan distintos al nuestro. No me considero ni más ni menos yeclano que ningún paisano. Tampoco soy de los que sacan pecho diciendo “a mí, a yeclano, no me gana nadie”. Como se suele decir, habrá yeclanos que sientan su yeclanía igual que yo pero no más. Lo digo porque aún así me importunan más de la cuentan esos comentarios sobre que Yecla es lo mejor de lo mejor del mundo mundial y hasta del universo universal. Ni tanto ni tan calvo. También hay algunos vecinos, a los que les excita sentirse apátridas locales, para los que Yecla es un cúmulo de infortunios, adversidades y desatinos y no ven nada que medianamente les agrade en este pueblo.

No sé que hacen viviendo aquí toda la vida. Mucho están tardando en llamar al camión de las mudanzas. Yecla es como es, totalmente idéntica y totalmente diferente al resto de pueblos. Tan fabulosa y seductora y a la vez tan peculiar y exasperante. Será por eso que dejamos de invernar y nos espabilamos al finalizar el caracol que forman los romanos y los ‘sanjuaneros’ al término de la procesión del Resucitado. Empezamos cada año con una resaca que nos dura hasta casi que vemos la primera carroza, como llamamos a los tronos y pasos. Diciembre es un mes muy duro de sobrellevar entregados en más cuerpo que alma a las dos grandiosas y últimas fiestas del año: Virgen y Navidad.

Enero, febrero y marzo se hacen muy cuesta arriba. La Ruta del vino y la tapa también contribuyen en gran medida a que calentemos motores. O será también porque va a ser cierto que la primavera a todos nos altera y es ahora cuando los meses y la vida se envalan, con V, porque embalar con B es todo lo contrario.

El caso es que antes de darnos cuenta ya estamos en las extraordinarias Fiestas de San Isidro Labrador, entremezcladas con la incombustible Feria del Mueble y este año, si querías caldo toma tres tazas, aderezadas con la campaña electoral que enseguida empezará a ocupar los titulares más jugosos de nuestro periódico y nuestra radio. Y por las mismas quedan cuatro días y medio para que este entretiempo, como se decía antes y que nos está resfriando a todos, deje paso de golpe y porrazo (saludos a mi familia), a los calores insufribles del verano. Ahora comienza todo. Y si no me creen, salgan a la calle y echen un vistazo. Es como si empezáramos a sonreír por primera vez en lo que va de año.

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