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martes, 23 julio, 2024
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QUE NO PARE LA MÚSICA

La Asociación de Amigos de la Música está celebrando a su patrona y por eso por algún lado nos tenía que salir Santa Cecilia

No lo niego, me gusta la música más que mojar. Pero nunca he sido capaz de aprender a tocar ningún instrumento, ni los chinchines ni los palitos de madera. Ni siquiera esos platillos pequeñitos que se sujetan con una goma al dedo gordo y al índice. No hay manera. No sé tocar ni la flauta de Bartolo que tenía un agujero solo. Hace muchos años que desistí, tiré la toalla y me apunté al club de locos por la música que no saben hacer la “o” con un canuto. Y cuando digo que me chifla la música más que hincharme a empanadas me refiero a toda la música, a toda, sin ser nada tiquismiquis, ni exigente ni exclusivista. Aunque si tuviera que poner algún requisito confieso que, independientemente del estilo musical, me apasiona sobremanera escuchar y ver vídeos de grabaciones de conciertos en directo con los que me paso horas y horas enganchado a Youtube.

 

Ah, y siempre temas muy conocidos al menos para mí. Lo siento pero soy incapaz de aguantar hasta el final los temas que no conozco o me suenan a chino. Por lo demás escucho cantantes y grupos de todas las épocas y de todo pelaje o canciones sueltas de toda la vida (de esas que nos sabemos de memoria pero nunca recordamos quiénes las cantaban), de las décadas de los 60, 70 o de la Movida de los 80 o los 90… Música de cantautores, románticos, guitarreo, flamenqueo, disco, pop, pachanga, tecno, salseo o algún que otro reguetón de los de ahora que, lo reconozco, me ha enganchado muy a mi pesar. Igualmente música instrumental, bandas sonoras de películas y música clásica y sinfónica. Y siempre, antes o después acabo enganchado al rock and roll, blues y rhythm and blues con los que me he criado principalmente. Un buen punteo de guitarra eléctrica, de saxo o piano dentro de un temazo rockero suena a gloria bendita y música celestial.

Por cierto, mis hijos me dicen que escucho mucha música de difuntos pues la mayoría de voces y temas que levan oyendo desde que nacieron están interpretados por cantantes que ya han fallecido. Nunca lo he contado en público: mis hijos crecieron tomándose el biberón y las papillas sin rechistar, embelesados con las películas que les poníamos a la hora de comer y cenar de ‘El rey León’ (llorando a moco tendido) y ‘Granujas a todo ritmo’, con los Blues Brothers, tragando y dando saltos en el sofá como posesos. Por lo demás, el jazz se me atraganta un pelín pero si hay que escucharlo se escucha si la ocasión así lo requiere. Como digo, en gustos musicales no soy nada exquisito. Lo mismo me da que me da lo mismo. Lo importante es que no pare la música. Me da igual escucharla en el coche, en el ordenador o en el móvil, en la ducha, en bicicleta mientras machaco mi cuerpo moldeando mi escultural figura apolinea o durante las Fiestas de la Virgen o San Isidro. O durante estos días. Nuestros músicos, más concretamente la Asociación de Amigos de la Música de Yecla, está celebrando los actos en honor a su patrona y por eso por algún lado nos tenía que salir Santa Cecilia.

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