Un San Isidro desprogramado- Por Antonio Martínez- Quintanilla

San Isidro se celebra en toda España, pero durante el resto de año… ¡San Isidro se queda a vivir en Yecla!

Fotografías: Juan Cristóbal Muñoz

De no haber sido por lo que ha sido, y que no vamos a nombrar en toda esta crónica para no amargarnos la existencia más de la cuenta, las Fiestas de San Isidro Labrador de Yecla no se hubieran quedado en casa por el bien de todos y ahora andarían exultantes, pletóricas, sin freno, derrochando todo su esplendor, organizadas y encaminadas por la Federación de Peñas y la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento, desfilando a bombo y platillo por las calles de Yecla. Porque las Fiestas de San Isidro Labrador  llegaron del campo para vivirse especialmente por las calles de Yecla.

A estas alturas ya se habría presentado el cartel anunciador  firmado por Francisco Rovira Yagüe, además de un apasionado de todo lo que huela a yeclanía, Rovira, que volverá a repetir como ‘cartelero’ el próximo año, es un reconocido pintor y escultor y afamado restaurador imaginero, nacido en esta cuna aunque afincado en Sevilla.  Igualmente, el mes de abril hubiera ido encendiendo la llama de la pasión sanisidrera con los prolegómenos que cada año van anunciando que mayo ya está a la vuelta de la esquina, que ya se le ve venir cargado hasta los topes con las Fiestas de San Isidro:  celebración de los juegos populares en el ‘Cerrico de la Fuente’; presentación de la Revista -programa editada por la Federación de Peñas y la inauguración de la exposición de bicicletas clásicas que sirve de punto de arranque a la concentración, prevista para el primer domingo de mayo, que encabeza la peña ‘Las galgas’ pedaleando sobre sus bicis de época, vestidos a imagen y semejanza de nuestros padres y abuelos cuando la bicicleta era el principal y a veces único utilitario de cada casa.

Y de no haber sido por lo que ha sido, y que no vamos a nombrar para no aguarnos más la Fiesta, en la noche del sábado 2 de mayo San Isidro Labrador hubiera entrado en Yecla por la puerta grande del Teatro Concha Segura con la gran gala de Proclamación de Reinas y Damas de 2020 (cuyas candidatas lo serán también el próximo año), y que como ocurre desde 1953 finalizaría con el broche de oro del Pregón pronunciado por el anterior presidente de la Federación de Peñas, Pedro José Azorín Soriano, (que igualmente lo volverá a ser en 2021), muy acertadamente elegido por su dedicación a las Fiestas y para remarcar que, para más inri, este año la Federación celebra su 20 aniversario desde que nació a primeros del siglo XXI.

Desde esa noche las Fiestas de San Isidro ya serían ‘todo un no parar’:  instalación de ‘Los ventorrillos’, el punto de encuentro de todas y cada una de las peñas en los terrenos donde se levantan las atracciones de la Feria de Septiembre, junto a la antigua Estación; el concurso de gachasmigas, las más sabrosas embajadoras gastronómicas de esta tierra junto a los gazpachos yeclanos, y el gran Festival de Folclore, previsto para el sábado 9 de mayo, organizado por el Grupo Folclórico Arabí. Los bailes típicos y las músicas populares son sin lugar a duda la banda sonora de las Fiestas de San Isidro.

Y es que en mayo no hay un solo día en el que en Yecla no se respiren las Fiestas de San Isidro: el domingo 10 se abriría paso la Procesión y Ofrenda a San Isidro Labrador tras la solemne misa campesina que hubiera supuesto la primera gran cita de las calles de Yecla con todas las peñas. Del brazo, en pareja, con los niños de la mano, desfilan matrimonios, novios, familias y peñas al completo ataviadas con sus atuendos de labradores, detrás de sus banderines y estandartes, mostrando orgullosos sus chalecos, fajines, faldas camperas, delantales, sombreros de paja, espardeñas, zapatos con hebilla, pañoletas, (y, hay que decirlo, las gafas de sol que tanto disgustan a los directivos de la Federación porque estiman que restan vistosidad a los ropajes típicos), y cientos de cestos de mimbre donde portan los alimentos que entregan al final del recorrido  al ‘asilo de ancianos de las monjas’, al son de las primeras bandas de música que se oyen cada año acompañando el ritmo de Peñas y peñeros.

Y si no hubiera sido por lo que ha sido, y ahí lo dejamos, estaríamos viviendo ya en el epicentro sanisidrero, el  fin de semana más grande del año que comenzaba el jueves 14 de mayo con el Homenaje a las Peñas y al día siguiente, 15 de mayo, festividad de San Isidro, la Procesión y Hoguera en Santa Bárbara, la ancestral ermita de Yecla hacia donde parten desfilando miles de entusiastas con recorrido de ida y vuelta. A las puertas de Santa Bárbara forman Reinas y Damas ante las imágenes de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza (¿para cuándo la imagen de San Illán, el hijo del santo y campero matrimonio?), mientras se prende una enorme gavilla de sarmientos alrededor de la cual van desfilando todas y cada una de las Peñas.

¿Y qué decir del sábado 16 de mayo? Sin dejar de lado ninguno de los actos programados, para quienes no las conocen, todas las Fiestas de San Isidro se podrían resumir en la gran Cabalgata de Carrozas que, desde primeras horas de la mañana, se exponen en los alrededores de la antigua Estación hasta mediodía. Porque después de comer a toda prisa, a primera hora de la tarde, miles y miles, y más miles de espectadores locales y  llegados de medio mundo, (sin exagerar lo más mínimo), abarrotan las calles, agrupándose en las aceras, recorriendo sin tasa mostradores, barras y locales donde se comparte desinteresadamente con propios y extraños, con todo el que se acerca, toda clase de manjares gastronómicos y vinos típicos de este pueblo mientras se contempla el desfile de estas joyas de la artesanía popular elaboradas con ‘papelicos’ y que solo se pueden contemplar en Yecla. La Cabalgata de Carrozas es la principal seña de identidad de las Fiestas de San Isidro.

La entrega de premios, al domingo siguiente a la Cabalgata y la jornada y romería campera organizada en la pedanía yeclana Raspay el último sábado de mayo, van despidiendo las Fiestas de San Isidro… pero solo en teoría. Porque antes de escribir el punto y final de cada año, Yecla y los yeclanos ya empiezan a sacar punta al lápiz anotando  hasta el último detalle para que el año que viene las Fiestas de San Isidro sean todavía más grande y espectaculares… Especialmente, mucho más grandes y espectaculares como lo serán el año que viene… cuando por fin llegue el próximo mes de mayo y se nos olvide para siempre este año en el que, si no hubiera sido por lo que ha sido, las  Fiestas de San Isidro Labrador de 2020 hubiéramos vuelto a vivirlas como las mejores Fiestas de San Isidro de nuestra vida… Y es que, por si todavía queda alguien que no lo sepa, San Isidro se celebra en toda España, pero durante el resto de año… ¡San Isidro se queda a vivir en Yecla!

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