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«Gracias Yecla, estaréis para siempre en mi corazón»

Intervención íntegra que Lidia Pagán, esposa del anterior alcalde, pronunció el pasado domingo, 21 de octubre, en el Teatro con motivo de la imposición del título de Hijo Predilecto a Juan Miguel Benedito Rodríguez.

Querido pueblo de Yecla:

Estamos hoy aquí reunidos gracias a la iniciativa de cuatro amigos que propusieron e iniciaron la recogida de firmas para comenzar el expediente que nombra a Juan Miguel hijo predilecto de Yecla.

El pueblo de Yecla respondió multitudinariamente y se recogieron más de cinco mil firmas. El ayuntamiento escuchando el sentir del pueblo otorga hoy día 21 de Octubre del 2012 a título póstumo a Juan Miguel Benedito Rodriguez ser hijo predilecto de la noble ciudad de Yecla.

Hace exactamente un año y diecisiete días de su fallecimiento y es para mí un orgullo recoger esta distinción en su nombre en compañía de mis hijos, su madre y toda la familia Benedito- Pagán. Y muy agradecida por la cantidad de amigos, compañeros, conocidos y de todos los yeclanos y no yeclanos que han querido acompañarnos en estos momentos tan duros para nosotros, pero a la vez sintiendonos inmensamente orgullosos de haber vivido y compartido una parte muy importante de nuestra vida con él.

Todos sabéis que yo no soy yeclana de nacimiento pero me considero yeclana de adopción al haber podido compartir veintitrés años de mi vida junto a Juan Miguel. Vine a Yecla un mes de Abril de 1984 hace ahora 28 años, me trajo un contrato de trabajo al antiguo ambulatorio de Yecla ubicado en la calle San Pascual donde Juan Miguel hacía su primera sustitución de médico recién terminada la carrera, quién me iba a decir que en esta misma calle sería en la que viviría con él en mis primeros años de casados antes de trasladarnos al campo. En este momento no imaginaba que Yecla se convertiría en mi pueblo de adopción y pasaría aquí los mejores y más felices momentos con Juan Miguel y donde juntos formaríamos nuestra familia.

Juan Miguel como muchos conocéis no lo tuvo fácil en la vida: perdió a su padre en la juventud cuando todavía estaba estudiando la carrera de Medicina, empezaba a vivir y más lo necesitaba. Sé que hubo momentos en los que lo echó mucho de menos aunque por ser una persona reservada e introvertida no lo expresaba con facilidad. Se labró un porvenir con mucho esfuerzo y terminó la carrera con el apoyo de su madre. Sus dos tíos: José Miguel y Fulgencio hoy en día también fallecidos fueron un gran apoyo para él en esos momentos tan duros y con tanta responsabilidad al ser el hermano mayor. A su madre Carmen la quería, admiraba y de la cual se sentía muy orgulloso ya que supo sobreponerse a la pérdida repentina de su marido y salió adelante con cinco hijos.

Juan Miguel fue un marido excepcional y un gran padre. Por eso todavía no comprendo como dejó desconsolados a dos personas a las que educaba con un amor profundo, estoy hablando de sus dos príncipes como él llamaba a sus hijos Lidia y Juan Miguel y con los que intentó pasar el máximo tiempo posible: haciendo los deberes, compartiendo su gran afición por el Valencia, ese Valencia que él llevaba en las venas al tener sus raíces paternas en Sueca. Por ello creo que ha sido muy injusto que se marcharse tan pronto y no poder verlos crecer a su lado.

Mi marido le dió mucho valor al sentimiento de amistad, tuvo buenos y grandes amigos con los que compartió muchos momentos, pero es de especial importancia destacar a Juan Palao, uno de los momentos más duros fue el de presidir su funeral como alcalde y al que hechó mucho de menos tras su fallecimiento.

Sus dos grandes aficiones fueron la lectura y el deporte, era un lector incansable, que leía desde la prensa diaria a todo tipo de novelas: policiacas, de intriga, históricas tanto de Yecla como de España y de política. La otra gran afición era el deporte, el que asiduamente practicó fue el tenis, desde su niñez hasta su juventud, perteneciendo al equipo de veteranos del club de tenis de Yecla, además también practicó el pádel y el fútbol, pero el que ocupó una parte muy importante en sus últimos años fue el atletismo. En primer lugar corría solo, pero luego se integró en el club de fondistas de Yecla con los que salía todos los fines de semana, realizó alguna carrera nocturna e incluso llegó a participar en algunas carreras fuera de nuestra localidad. Se aficionó a este deporte porque gracias a él llegó a conocer parajes y lugares desconocidos de su querida Yecla. Con este deporte consiguió sentir una agradable sensación de libertad que le reconfortaba para continuar en sus quehaceres de la vida cotidiana.

Como todos sabéis Juan Miguel era médico de profesión y por vocación, a la cual dedicó su vida y la ejerció en los centros de salud de Yecla y siempre la compaginó con la política.

Para él era una gran satisfacción poder ayudar a la gente en esos malos momentos que todos pasamos ante una enfermedad. Se dedicó a sus pacientes y a sus viejecitos como él los llamaba cariñosamente.

Pero para Juan Miguel su gran pasión fue la política, porque lo consideraba un servicio al pueblo y desde el cual podía ayudar a mucha gente, por eso quiso ser alcalde y no tenía mayores aspiraciones. La política le dió algunos disgustos, pero también grandes satisfacciones porque poder representar a su ciudad natal era un orgullo ya que consideraba a Yecla un pueblo luchador, emprendedor, trabajador, hecho a sí mismo. Para él uno de los actos más emotivos fue cuando le impuso el nuevo bastón de mando a la virgen como alcaldesa perpetua de Yecla y el poder llevar en sus manos la corona del cincuenta aniversario de la coronación. Hubieron otros momentos emocionantes para él como: poder gritar los tres vivas a la virgen en el balcón del ayuntamiento el día de la bajada, presidir la procesión del santísimo cristo del sepulcro, la procesión del Viernes Santo, la del día de la Virgen, la de San Blas a la que asiduamente acudía con nuestros hijos, y también le gustaban mucho la de San Roque y San Antón. Además disfrutaba como un niño en la tribuna del desfile de carrozas de San Isidro tirando a las peñas multitud de confetis. Por todo ello, a nuestros hijos les inculcó estas populares tradiciones, desde pequeños los inscribió en la cofradía de San Pedro en la cual la familia Benedito procesionaba desde hacía años, también les inculcó el amor por las fiestas patronales participando en la escuadra “Virgen del Castillo”. Hubo también otros momentos de gran alegría y satisfacción como el presidir el cincuenta aniversario de la feria del mueble de Yecla en el cual se reflejó el gran esfuerzo de todo un pueblo dedicado al sector del mueble y la visita de los príncipes de Asturias a Yecla donde el pueblo salió a las calles para darles la bienvenida.

En mi memoria permanecerá grabada el fatídico día 6 de Septiembre desde las cuatro de la mañana hasta las 4 de la tarde en la que Juan Miguel sin dar explicaciones y en un profundo silencio nos dejó para siempre sin entender porqué una persona tan joven con tantas ganas de vivir y con tantos proyectos para su familia y para su Yecla cerraba sus ojos para siempre.

Hoy todavía no lo entiendo a pesar de haber pasado un año y creo que seguiré sin entenderlo por mucho tiempo que pase. Al poco de fallecer mi marido me encontré con una viuda desde hacía diez años y me dijo que cuando pierdes a un ser querido es una herida que se produce y que con el tiempo se cierra, pero la cicatriz permanece. Hoy sinceramente pienso que es así, que la herida se cerrará pero la cicatriz permanecerá para siempre en el corazón de sus seres queridos, amigos y yeclanos. Como persona creyente que soy considero que su familia, sus amigos y Yecla tienen mucha suerte porque tenemos un ángel en el cielo que nos protege y nos ayuda y esta siempre con nosotros en los buenos y sobre todo en los malos momentos ayudándonos y consolándonos.

Este año, ha sido muy duro para mí, para mis hijos y para toda la familia, pero a la vez nos hemos sentido arropados, queridos y consolados por todos los yeclanos.

Para finalizar quiero dar las gracias en mi nombre, el de mis hijos, así como el de toda la familia Benedito Pagán a todos los que estáis esta mañana con nosotros y a los que por cualquier motivo hoy no han podido acompañarnos en este día tan especial que permanecerá en el recuerdo de todos. También deseo expresarle al pueblo de Yecla mi profundo y eterno agradecimiento por las muestras de cariño recibidas y sobre todo por el respeto que le demostraron tanto en vida como en su multitudinario entierro.

Gracias Yecla, estaréis para siempre en mi corazón.

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