23.6 C
Yecla
martes, 19 mayo, 2026
spot_img

YECLANOS POR EL MUNDO: Natalia Soriano García

Natalia Soriano García (32 años) es enfermera en Múnich, una experiencia repleta de nuevos retos personales y profesionales a los que debió enfrentarse.

Daniel Ortuño Ibáñez

Hace dos meses viajábamos hasta Alemania para conocer a Rubén, vecino de Yecla que consiguió explotar su carrera como arquitecto en Berlín. Ahora, este mes de mayo regresamos al país germano para encontrarnos con Natalia Soriano García, una yeclana de 32 años que lleva casi siete viviendo y trabajando como enfermera en la ciudad de Múnich.
Natalia siguió una estela similar a la de otros tantos jóvenes que toman la decisión de mudarse a otro país: buscar más y mejores oportunidades de vida. En el caso de nuestra yeclana, en su último año de carrera, ella y una amiga organizaron un viaje para recorrer Alemania por sus cuatro puntos cardinales, y Natalia quedó prendada al instante: “En aquel viaje me di cuenta de lo mucho que me había gustado Alemania. Me encantaron tanto los paisajes como la gente, y me dejaron muy buenos recuerdos”. Una vez completados sus estudios, sin embargo, Natalia se enfrentó a la dura realidad laboral: “Era incapaz de encontrar nada. Si no tenías experiencia o suficientes puntos o algún enchufe, era algo imposible, al menos en la zona de Murcia y alrededores. Recuerdo que una vez me llamaron de Zaragoza, pero no era viable. Yo quería levantarme cada mañana sabiendo que tenía un trabajo estable y que no iba a estar moviéndome de una ciudad a otra sin parar”. Después de una intensa búsqueda y de enviar currículums a todas partes, una empresa española afincada en Alemania estaba reclutando enfermeras y contactó con Natalia. Desde su llegada a Múnich, ha trabajado en residencias de ancianos, en plantas de oncología y en quirófanos, donde se encuentra actualmente.

Los retos personales y profesionales a los que tuvo que enfrentarse Natalia no fueron pocos: “Algo que me chocó del sistema sanitario alemán es que aquí el puesto de enfermera se consigue mediante un curso formativo, no en una carrera universitaria, como hacemos en España. Cuando llegué me pusieron a hacer las tareas que suele hacer el personal auxiliar, como llevar la comida a los pacientes o limpiar las habitaciones. De hecho, si hay que sacar sangre o administrar una medicación, siempre hay que consultar primero al médico”. Respecto al idioma, Natalia nos confiesa que, incluso después de casi siete años, sigue siendo lo más difícil de su estancia: “Yo solo sabía inglés y no había aprendido nunca nada de alemán. Para acceder al hospital universitario en el que estoy tuve que examinarme de un nivel B2, que aprobé a la segunda. Para mí lo más complicado del alemán es dar explicaciones, expresar lo que quieres y que todo el mundo te entienda”. Y añade nuestra yeclana: “Si no te lanzas a conocer gente y no te atreves a cometer errores, luego se hace mucho más difícil integrarse”.

Desde una faceta algo más íntima, Natalia nos cuenta cómo la experiencia de vivir fuera ha moldeado su carácter: “Es un cambio radical. Cuando pasas de vivir en un pueblo como Yecla, rodeada de amigos y familiares, a una ciudad grande como Múnich, aprendes a valerte por ti misma. Verte sola en un ambiente completamente nuevo y desconocido te obliga a resolver tus problemas y a sacarte las castañas del fuego”. Los aspectos tanto positivos como negativos de Alemania ya los hemos oído otras veces, y Natalia nos los confirma: ella aprecia la tranquilidad y la calidad de vida que el país ofrece, en detrimento de la gastronomía y de los lazos personales: “Me he perdido bautizos, bodas y otros eventos a los que me habría gustado ir porque no puedo coger un avión de un día para otro. Y eso se nota”.

Por otro lado, nuestra yeclana nos confiesa que no vuelve muy a menudo por el pueblo, aunque las veces que lo hace intenta aprovecharlas al máximo: “Cuando tengo algunos días o semanas libres, prefiero emplearlos en viajar y visitar otros lugares, ahora que me lo puedo permitir. Aun así, intento volver a Yecla una vez al año, sobre todo para relajarme, pasar tiempo con mis padres, mi hermano y mis amigas, y obviamente comer comida rica, que también se echa de menos”; y comenta entre risas: “Los gazpachos son mi perdición y cada vez que vuelvo intento comerme unos”.

Finalmente, y como ya es tradición, ¿tiene pensado Natalia regresar a España o seguir construyendo su vida en el extranjero? La respuesta es afirmativa, pero con algunos matices: “Yo sí quiero volver a España en algún momento, pero con ello me surgen muchas inquietudes. Por ejemplo, tengo claro que el salario no será tan bueno y tampoco sé si tendré la misma estabilidad que aquí”; y concluye nuestra yeclana: “En un futuro volveré a España y asumiré las consecuencias, pero por lo pronto sé que todavía me quedan algunos años más para seguir disfrutando de Alemania”.

 

spot_img
spot_img

Más artículos

Artículos relacionados

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Últimos artículos

add_filter('wpseo_opengraph_image_size', function() { return 'full'; });