Entrevista: Puri Azorín Ortega, ex directora de la Universidad Popular de Yecla
43 años vinculada, a la UPY, más de 30 como directora. Tras su reciente jubilación conocemos mejor su amplia trayectoria laboral
Después de tantos años al frente de la Universidad Popular de Yecla (UPY), ¿qué sentimiento predomina ahora que cierra esta etapa tan significativa de su vida profesional?
Han sido más de cuatro décadas vinculada profesionalmente a la Universidad Popular de Yecla, que abrió sus puertas el 29 de enero de 1983, cuando era alcalde Francisco Guillem. Me hice cargo de la Universidad Popular a partir de 1994 sustituyendo a nuestra querida directora, María Luisa Yago, que falleció en 1997. Y hoy, aunque son muchas las personas que han pasado por la UPY, quiero tener un recuerdo especial para ambos. En cuanto al sentimiento que predomina en mí en el momento de mi jubilación, debo decir que es la satisfacción. Por haber formado parte desde el ámbito cultural, de ese cambio que se plasmó en España a través de los Ayuntamientos democráticos y por haber ayudado a impulsar a través de este Servicio municipal el rico tejido cultural que tiene Yecla. Fue un cambio generacional muy importante el que se vivió a principios de los 80 porque no existía la estructura municipal que ahora conocemos en los Ayuntamientos. Y por supuesto, la satisfacción por haber podido desarrollar mi vida personal en este ámbito tan enriquecedor.
Mirando atrás, ¿cuáles considera que han sido los mayores logros de la UPY durante su dirección?
Considero un logro muy importante el apoyo que ha tenido el Servicio de todas las Corporaciones Municipales, desde 1983 hasta la actualidad, y por supuesto de todos los equipos de Gobierno que ha tenido el Ayuntamiento de Yecla con sus distintas ideologías y vicisitudes. En muchos municipios la vida de las Universidades Populares ha sido un poco azarosa. En Yecla, no. Hemos gozado de una gran estabilidad. Pero hay un logro que considero mayor todavía. Y es que la ciudadanía, la gente de Yecla, hizo suya la Universidad Popular. Hay una vinculación muy fuerte de la población con la UPY y eso es muy satisfactorio tanto para mí como para el equipo que me ha acompañado estos años.

Ha trabajado con generaciones de alumnos, profesores y colaboradores. ¿Qué aprendizajes personales se lleva de ese contacto con la sociedad yeclana?
Sobre todo, el compromiso de las personas que han participado en el proyecto, de un modo u otro. Somos un centro educativo de formación cultural asimilado a enseñanzas no regladas. A lo largo de los años hemos trabajado muchas materias y los docentes, la gran mayoría, eran personas que tenían otra profesión y que, después de su jornada, venían a colaborar con nosotros en este proyecto educativo. También quiero destacar a los profesores que hemos tenido y tenemos todavía de fuera de Yecla, en los que hemos encontrado siempre una magnífica respuesta. Por poner un ejemplo, durante nueve años tuvimos cursos y jornadas sobre astronomía y contamos con colaboradores de Canarias, Granada, Madrid, San Sebastián, que venían a Yecla casi por cena y cama… O los 25 años de cursos de “Urgencias médicas y primeros auxilios” desarrollados gracias a la colaboración e implicación del Servicio de Urgencias del Hospital ‘Virgen del Castillo’.
Imaginamos que la elección temática de los cursos ha cambiado a la par que lo ha hecho la sociedad …
El programa formativo de la Universidad Popular se desarrolla en función a núcleos temáticos para satisfacer los intereses de la mayor parte de la población. Pero también forma parte de nuestro trabajo detectar las necesidades de la ciudadanía. Algo que siempre hemos hecho ha sido trabajar con otros Servicios municipales: la OMIC, Servicios Sociales, el Servicio Veterinario… Y de esa sinergia tan enriquecedora, es lógico que puedan surgir cursos y nuevos temas de interés. Recuerdo cuando pusimos en marcha el primer grupo de gimnasia para personas mayores, ese entrañable grupo de mujeres que ya no están con nosotros, con su chándal oculto bajo la falda… Fuimos pioneros porque era algo inédito que las personas mayores pudieran cuidarse para estar en forma a través del deporte o la gimnasia. O la gran labor realizada con los programas y cursos en Prevención de la Salud: formación en drogodependencia, obesidad infantil, sobre ansiedad, baja autoestima… Mucha gente no quería ir por temor a estar ‘estigmatizada’ en el pueblo… Y por supuesto, la atención especial al rescate y el mantenimiento de la artesanía, las Fiestas y tradiciones culturales: los bordados, el esparto, las pajaricas y panes de San Blas, son parte de la identidad yeclana y por tanto de todos nosotros.

¿Cómo han evolucionado los alumnos y también los medios tecnológicos disponibles?
El perfil de los alumnos ha cambiado mucho. La incorporación a la vida cotidiana del Ocio Creativo la ha asimilado siempre mejor la mujer que el hombre y por eso el porcentaje de mujeres en la Universidad Popular de Yecla ha sido siempre superior al de hombres. Por la diversidad de temáticas que se han incorporado al programa tanto el sexo como la media de edad han cambiado. Hay más hombres y más gente joven. Y en cuanto a los medios tecnológicos, la UPY se ha ido adaptando y gracias a eso hemos podido impartir formación de modo virtual en épocas tan duras para todos como la pandemia de 2020.
¿Cómo cree que debe ser el futuro de la UPY?
Creo que hay un reto importante como proyecto cultural, que es apoyar la llamada ‘economía naranja’, como modelo que se basa en la creatividad, el talento y el patrimonio cultural para generar valor económico. La apuesta por la gastronomía, el enoturismo, etc… Ahí la UPY tiene mucho en que ayudar. Y como proyecto educativo, debemos dar respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad, que van más allá de la instrucción básica. Potenciando las llamadas ‘habilidades blandas’, centradas en desarrollar aquellas habilidades sociales que nos permitan convivir bien con los demás, resolver problemas y saber adaptarnos a las diferentes situaciones a las que la vida nos lleva. Sin olvidar la oferta de cursos relacionada con la nueva revolución tecnológica, como la inteligencia artificial.
¿Cómo le gustaría que se recuerde su legado?
Por el trabajo realizado en favor de la comunidad, de la cultura y, sobre todo, como un trabajo de equipo que el pueblo de Yecla sienta como suyo.













