Creamos o no, estos días nos recuerdan que la existencia es un tránsito demasiado fugaz y frágil
Yecla vive la Semana Santa con una intensidad que trasciende la fe. Se crea con más o menos intensidad y convicciones o sencillamente no se crea, estos días en los que procesiona por nuestras calles las escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo nos colocan frente a nosotros en esta sociedad en la que tan pocas veces solemos mirarnos a nosotros mismos. Las procesiones, el silencio compartido y la emoción que recorre las calles no solo hablan de tradición; hablan de nosotros, de la vida que hemos vivido y de la que aún buscamos comprender. La Semana Santa nos recuerda que la existencia es un tránsito demasiado fugaz y frágil. La idea de la vida frente a la muerte, tan presente en cada paso, es una invitación a valorar lo que realmente somos y lo que dejamos de nosotros en los demás. Y la vida, representada en cada reencuentro y cada gesto de las imágenes pasionales, nos empuja a preguntarnos si estamos viviendo como realmente queremos. En Yecla, estos días no solo se celebran viendo pasar la Semana Santa: se piensan, se sienten y se recuerdan.













