Entrevista: Alberto Ortín Díaz, coordinador de la REMER durante casi tres décadas
Alex Delegido
¿Cómo fueron sus orígenes en el mundo de los radioaficionados y cómo llegó a formar parte de la Red Nacional de Radio de Emergencia, REMER?
He estado cuatro décadas en la REMER, aunque como coordinador han sido 27 años. Mi inquietud comenzó cuando, por casualidad, me hice con una pequeña emisora, de 27 megahercios, y ahí me entró la afición en un momento en el que las comunicaciones eran mínimas. Después, ya en los años 80, me inscribí en el Radio Club Yecla, allí conocí a los radioaficionados que había aquí y por mediación de Pedro Ortiz que era un gran amigo mío, me enteré de que se estaba formando la Red Nacional de Emergencias. Y ahí empezó todo. Primero formamos la agrupación local de Protección Civil , que fue una de las primeras de la provincia de Murcia. Y ya después, en 1985 se formó la REMER.
Nos gustaría que explicara a los lectores qué es la REMER y cuáles son sus funciones
La Red Nacional de Radio de Emergencia (REMER) se constituye como una red de ámbito estatal alternativa y complementaria a otras redes de comunicaciones utilizadas por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior. Está compuesta por radioaficionados acreditados para ello, de conformidad con lo dispuesto en esta orden.
Los integrantes de la REMER somos colaboradores voluntarios permanentes del Sistema Nacional de Protección Civil y, por tanto, nos atenemos a las normas dispuestas en cada caso y a las instrucciones puntuales que nos sean proporcionadas por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias y utilizamos nuestros propios medios de radiocomunicaciones para el cumplimiento de las misiones que nos sean encomendadas. Entre nuestros objetivos, constituir un sistema de comunicaciones alternativo y complementario a las redes de comunicación utilizadas por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias y conformar una estructura operativa que permita a los radioaficionados acreditados cumplir con su derecho y deber ciudadano de colaboración en emergencia.

¿En qué momento actual se encuentra la REMER en Yecla?
Es un buen momento. El grupo actual lo conforman unas 20 personas, coordinadas por mi buen amigo Teo Medina y hay personas de todas las edades y también algunas mujeres, algo que antes no era muy común. Se trata de radioaficionados con licencia. La gente suele desconocer el mundo de los radioaficionados, pero una vez se ha vivido por dentro, a la gente le suele gustar. Porque además se viven experiencias muy enriquecedoras, permite conocer gente de otros países y hasta aprender idiomas. Pero estar en la REMER exige un compromiso. Además de tener la licencia, hay que estar listo para ponerse a disposición de las autoridades tanto tus conocimientos como tu equipamiento técnico. Esto es algo que todo el mundo debe conocer y en lo que insistimos mucho a las personas que se van sumando a esta gran familia.
Usted ha participado en muchas actuaciones de catástrofes y emergencias: inundaciones, incendios… ¿Cuál le marcó más en lo personal?
Creo que la intervención que más me marcó fue el incendio de Moratalla a principios de los años 90. Fue un fuego terrible, muy impresionante y las llamas llegaron hasta Jumilla. El monte estuvo ardiendo tres días pero fuimos capaces de organizar un dispositivo en tiempo récord en un lugar con una orografía complicada. Tengo una anécdota de aquel momento. Yo iba acompañando a un batallón del Ejército que estaban también interviniendo para tratar de sofocar el incendio y llevaba conmigo un simple walkie talkie y le ofrecí al oficial que pudiera utilizarlo. Aquel militar era escéptico, porque con sus grandes aparatos de comunicación no habían logrado poder hablar pero yo le demostré que con mi equipo podía hablar con quien lo necesitara. Y aquel hombre cambió la suspicacia por la gratitud y me pidió que no me alejara de él en ningún momento. Además del incendio de Moratalla tengo que destacar también los simulacros que hemos llevado a cabo en Yecla durante tantos años y que han sido bastantes. Ahí también tengo una anécdota divertida. Durante uno de los simulacros, uno de gran inundación, nos encontramos con la sorpresa de que algunos radioaficionados de otras poblaciones pensaron que la inundación era real y se presentaron en Yecla para ayudar.

¿Cuál ha sido la parte más interesante de su labor todos estos años? ¿Y la más ingrata?
Yo destacaría que lo más importante ha sido poder ser útil a los demás. Ayudar a personas que lo han necesitado en alguna emergencia es lo más satisfactorio. Recuerdo con especial emoción una vez que ayudamos a un sacerdote yeclano en Mozambique a conseguir un medicamento que necesitaba desesperadamente. Y luego, el compañerismo entre nosotros. Porque ser radioaficionado es un estilo de vida y los que formamos parte de la REMER en Yecla hemos llegado a ser como una familia. En cuanto a la parte ingrata, no ha habido nada desagradable. Sólo es negativo el tiempo que le hemos restado a nuestras familias, esposas, hijos… Pero siempre nos han apoyado y hay que agradecérselo.
¿Cómo vivió el homenaje que recientemente le rindieron? ¿Qué ha significado para usted?
Nunca podré olvidar el domingo 1 de marzo, con el homenaje tan bonito que viví en el Restaurante Mundo Mediterráneo de mis compañeros de la REMER de Yecla, así como de amigos radioaficionados que se desplazaron de otras localidades y de representantes del Ayuntamiento de Yecla, con la alcaldesa, Remedios Lajara, a la cabeza y con la presencia del jefe de la unidad de la Red de Emergencias de la Delegación del Gobierno, Julio Martínez Torreblanca. Quiero dar las gracias públicamente a todos por sus palabras tan emotivas. En especial a Teo Medina, coordinador de la REMER en Yecla y a la alcaldesa, que tiene fresca en su memoria la importancia del servicio que prestamos gracias al apagón eléctrico de abril del año pasado en el que la REMER volvió a ser clave. Me dieron una placa muy bonita de recuerdo y un ramo de flores para mi mujer, Bárbara. Fue un día repleto de emoción y que mi nieto disfrutó mucho al verme tan feliz y emocionado.













