A. M. Quintanilla Puche
Resulta imposible calcular el número de yeclanos que viajaron el pasado fin de semana a Madrid con motivo de la visita del Papa León XIV. Sabemos con certeza que cinco autobuses (dos de la parroquia de Niño Jesús, dos de la Purísima y uno de San Juan), con alrededor de 300 personas partieron de Yecla a primera hora de la mañana del domingo. Pero nunca conoceremos con exactitud los vecinos de nuestra ciudad que igualmente decidieron emprender el mismo trayecto en sus coches e incluso también se animaron a viajar hasta la capital en tren.
Lo que sí podemos contar con certeza, basado en los testimonios que ha recabado este periódico, es que la jornada del domingo quedará grabada en la memoria de todos los yeclanos que viajaron hasta Madrid para encontrarse con el Santo Padre. “El ambiente era de expectación y alegría. La ilusión por no perderse la oportunidad de ver al Santo Padre se mezclaba en un ir y venir de saludos, abrazos y fotografías”. Y es que para la gran mayoría este viaje no era solo una excursión, sino “una auténtica peregrinación”.
Al llegar a Madrid, la emoción llegó a su punto más álgido. Miles de personas procedentes de toda España se congregaban en torno a los grupos de Yecla que se fueron ubicando juntos. Según los yeclanos allí presentes, “la espera, aunque larga, estuvo llena de cantos, oraciones y un sentimiento compartido de unidad”.

El momento culminante llegó cuando el Papa León XIV apareció ante la multitud entre aplausos, y gestos de profunda emoción. Ver al Santo Padre en directo “fue para muchos de nosotros una experiencia transformadora”. Algunos lo han descrito como “una sensación de paz interior”. Otros, como “una alegría desbordante ante la certeza de estar viviendo un momento histórico y único en sus vidas”.
Las palabras del Papa, centradas en la esperanza, la misericordia y la importancia de construir sociedades unidas, alejadas de la polarización, resonaron con fuerza entre los yeclanos: “Sentíamos que el mensaje estaba dirigido directamente a nosotros, a nuestras familias y a nuestra ciudad”. Una vivencia que “no se puede explicar, solo se puede sentir”, explican.
El regreso a Yecla estuvo lleno de comentarios, reflexiones y un ambiente de plena satisfacción. Aunque el cansancio del viaje se hacía notar, todas las personas consultadas han coincidido en que “ha merecido la pena”, destacando la convivencia, la perfecta organización y, sobre todo, “la intensidad espiritual del encuentro”.
Para todos los yeclanos que viajaron a Madrid, el pasado domingo quedará grabado como un día inolvidable en el que vivieron “la emoción irrepetible de ver al Santo Padre en directo”.
(Fotografías cedidas por las parroquias)













