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domingo, 19 abril, 2026
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Lidó Rico en estado puro

La tradición no se rompe cuando se interpreta desde el presente, al contrario: se fortalece. Y Lidó Rico propone una lectura emocional y contemporánea de lo que somos

Antonio M. Quintanilla Puche

En honor a la verdad (toda la verdad y nada más que la verdad, y permítaseme la sorna con la manida expresión utilizada en los juramentos judiciales), tengo que empezar admitiendo que al hablar de Lidó Rico no puedo ser imparcial ni equidistante porque me une a él una amistad desde hace muchos años aunque también es cierto que estamos mucho tiempo sin conversar dos minutos apaciguadamente. Reconozco sin rodeos ni medias tintas que el cartel de Lidó Rico me parece admirablemente insólito por lo cual no me ha decepcionado en absoluto. Y no es que yo hubiera tenido el privilegio de verlo con anterioridad, pero me imaginaba por dónde iban a ir los tiros de su indomable e inconformista imaginación desde que la Federación de Peñas desveló que Lidó Rico iba a ser el autor del cartel de las Fiestas de San Isidro de este año: Lidó Rico en estado puro. Quienes esperasen otro cartel distinto evidencian que no conocen la trayectoria, el estilo y la copiosa obra de Lidó Rico. Pienso que para las Fiestas de San Isidro Labrador de Yecla es todo un honor añadir a su historia y reputación el cartel de este año firmado por nuestro artista más internacional.

Lidó Rico tiene el insuperable mérito de haberse ganado la vida, desde adolescente, dedicado a la pasión que le fluye por sus venas y le estalla transformando cada poro de su piel en un géiser. Una pasión reconocida en multitud de países y aplaudida por el mundo del arte, la cultura y la crítica más experta y entendida. Sus obras están expuestas en un sinfín de países de culturas y creencias antagónicas. Ahí está su trayectoria, sus incontables exposiciones y catálogos en multitud de idiomas e incontables reconocimientos. Para un yeclano de pura cepa y buen corazón el cartel de las Fiestas de San Isidro de Lidó Rico debe ser motivo de excepcional orgullo. Porque lo mejor del cartel de las Fiestas de San Isidro de 2026 es que lleva la firma de Lidó Rico. Las críticas que han surgido son comprensibles, pero Lidó Rico ha provocado debate y nos ha obligado a mirar con otros ojos un cartel anunciador que creíamos inamovible. Eso es cultura viva.

La tradición no se rompe cuando se interpreta desde el presente, al contrario: se fortalece. San Isidro siempre ha sido una Fiesta de raíces muy profundas, de creatividad sin límites y artesanía a raudales. ¿Cómo no va a encajar el cartel de Lidó Rico que lleva décadas explorando la huella humana, el gesto, la memoria y la materia? Lidó Rico no pretende imitar lo que ya se ha hecho. Propone como novedad una lectura simbólica, emocional y contemporánea de lo que somos. Y esa valentía merece ser aplaudida. Las Fiestas de San Isidro Labrador de Yecla no puede aspirar a proyectarse al exterior si no es capaz de abrazar a quienes ya representan a Yecla en el mundo con voz propia y respetada. Al igual que hemos valorado siempre la creatividad de carteles anteriores también podemos reconocer que este año tenemos algo distinto que lejos de restar, suma… Y además, mirando bien mirado el cartel de Lidó Rico me surge la pregunta que nos debería surgir a todos: ¿a quién no le ha caído alguna vez un capazo de confeti encima durante la Cabalgata de Carrozas de las Fiestas de San Isidro?

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