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HAN TRANSCURRIDO CUATRO AÑOS… ¿Y?

Ángel del Pino Moreno – Médico jubilado

El 14 de marzo se cumplen 4 años desde que comenzó la pandemia que cambió por completo nuestras vidas. En este tiempo, hemos sido testigos de un enorme fracaso social a múltiples niveles, demostrando que ni España ni el mundo estaban preparados para hacer frente a una crisis de esta magnitud. En este artículo, analizaremos la gestión de la pandemia en España y las medidas tomadas desde entonces.
Desde el inicio de la pandemia, se evidenció la falta de preparación de los sistemas de salud en todo el mundo. En España, la situación no fue diferente. La falta de equipos de protección, la escasez de pruebas diagnósticas y la saturación de los hospitales fueron solo algunas de las consecuencias de no estar preparados para hacer frente a una crisis sanitaria de esta magnitud. Pero… ¿se ha actuado para dar solución a la nefasta gestión?

En junio de 2020, en plena pandemia, se recomendó en una reunión en el congreso la creación de una comisión independiente para investigar lo que se hizo bien y mal en la gestión de la crisis con el objetivo aprender de los errores cometidos y estar preparados para futuras amenazas.

El entonces ministro de Sanidad, Salvador Illa, se comprometió a llevar a cabo esta investigación, pero, en su momento. Sin embargo, pasaron meses y no se tomó ninguna medida al respecto. Pero sí le dio tiempo al Sr. Illa para escribir un libro sobre la gestión.

En 2021, el Consejo Interterritorial de Comunidades encargó a un grupo de expertos la elaboración de un informe sobre la gestión de la pandemia en España. Esta medida llegó tarde, ya que en otros países los informes sobre la gestión de la crisis se habían realizado años atrás. Finalmente, en diciembre de 2023, se analizó en el Ministerio de Sanidad el informe elaborado por los expertos. Este informe arrojó luz sobre las decisiones tomadas durante la pandemia y permitió identificar áreas de mejora para futuras crisis sanitarias.

En el informe, después de analizar los fallos realizados a todos los niveles, los expertos marcan una hoja de ruta a seguir con 72 acciones con el fin de que no vuelva a suceder lo mismo

Remarcan la necesidad de medidas preventivas en la lucha contra futuras pandemias. Se hace hincapié en la necesidad de contar con un marco legal que respalde la toma de medidas en situaciones de crisis, así como en la importancia de establecer protocolos claros de actuación para evitar la propagación de enfermedades infecciosas.


El informe destaca la carencia de reservas estratégicas del material necesario para hacer frente a la crisis, así como la debilidad de los sistemas de información y la insuficiencia de pruebas diagnósticas. Los fallos en los sistemas de vigilancia epidemiológica fueron escandalosos Estos fallos en la gestión y preparación han sido evidentes durante la crisis del Covid-19, y es necesario abordarlos de manera urgente para evitar que se repitan en el futuro.

Uno de los puntos más críticos señalados en el informe es la falta de coordinación entre los diferentes niveles asistenciales y la escasa comunicación entre el sistema sanitario y los servicios sociales. Este hecho, fue especialmente evidente en el caso de las residencias de ancianos, donde se vivieron situaciones de extrema gravedad debido a la falta de protocolos y coordinación entre los diferentes sectores.
En resumen, el informe presentado por los expertos es de vital importancia para identificar los fallos en la gestión y preparación de España ante la pandemia del Covid-19. Conocer estos errores nos permitirá sentar las bases para una mejor preparación ante futuras crisis sanitarias.

En primer lugar, creo que es primordial dar solución a la falta de un soporte legal para tomar medidas en circunstancias extraordinarias. El Estado y las comunidades autónomas necesitan una ley que respalde la gestión de crisis epidémicas o emergencias. Se propone una Ley de Pandemias o reformar la Ley de Salud del 86 para incluir medidas específicas donde estén reflejadas circunstancias, medidas o actuaciones. La existencia de esta ley evitaría perder tiempo y daría rapidez de acción, vital en esos momentos, y así no quedar en mano de los jueces de cada comunidad o del Supremo, con la pérdida de tiempo crucial para actuar. Los jueces se sentirían respaldados u obligados a aceptar determinadas restricciones.

La ley de 1986, como así dice la Sala Tercera del Tribunal Supremo, está redactada de una forma muy escueta, genérica e indeterminada. El Supremo pide una regulación específica que detalle las condiciones y límites de los derechos fundamentales a restringir cuando surjan emergencias y catástrofes como la actual, para que dicha ley ofrezca la máxima seguridad jurídica.

La reforma de la ley debiera dejar clara la declaración de pandemia y plasmar claramente el catálogo de medidas a tomar: reglas de distanciamiento, cuarentena, distancia interpersonal, uso de mascarillas, cómo hacer el rastreo de contactos… y régimen sancionador.

Al existir ya una Ley Orgánica estatal (1986), y viendo las recomendaciones del TS de las carencias que esta tiene, creo que unificando los criterios y modificando esta ley, sería suficiente para actuar de una forma   global y no de 17 formas distintas.

En segundo lugar,según expertos en salud pública, es necesario disponer de una reserva estratégica de productos sanitarios para hacer frente a una emergencia nacional. Esta medida, es una tarea pendiente tanto a nivel nacional como autonómico. Tan solo Castilla-La Mancha promulgó en 2020 una ley para hacer acopio de este tipo de material. A nivel nacional, tengo entendido, que se está elaborando un plan para la reserva estratégica de productos sanitarios y farmacéuticos.

Esta medida no solo debe ir encaminada a comprar y almacenar productos sanitarios y farmacéuticos como reserva ante situaciones excepcionales, sino también para que seamos capaces de producir, y así no tener que depender de otros paísesque solo buscaran beneficios, dando lugar a lo que todos hemos sido testigos con la compra de vacunas y mascarillas.

Tendrá que estar garantizado el suministro de medicamentos esenciales, incluyendo los antibióticos de uso común, así como ciertos materiales y aparatos: equipos de protección (EPIS), respiradores y otros aparatos que puedan ser útiles en caso de una pandemia.En la CE se está trabajando en la identificación de las necesidades con la nueva Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias (HERA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

Teniendo estas previsiones hechas seguramente se habrían evitado las escandalosas cifras de contagiados y fallecidos en el ámbito sanitario. Estas cifras solo se dieron en España y puso de manifiesto la mala gestión sanitaria en la adquisición y dispensación de equipos de protección. A mi juicio, debería ser una ley estatal, para no dar pie a desigualdades entre comunidades.

Otro de los objetivos primordiales para solucionar es la coordinación entre administraciones y los gestores sanitarios. A este respecto, ya en la ley General de Salud Pública de 2011, se pedía la creación de un Centro Estatal de Salud pública, pero como tantas cosas en España, no ha llegado a ver la luz.

Aunque en la actualidad España ya cuenta con un Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES). Debido a su falta de capacidad y pocos recursos es imprescindible la existencia de un ente que tenga autonomía y recursos suficientes para desarrollar su labor. En la actualidad, se está desarrollando un anteproyecto de ley, para la creación de un Centro Estatal de Salud Pública que englobara al CCAES.

Este centro debe tener independencia política y de cualquier sector, y a su vez autonomía funcional. Deberá estar dotado de recursos suficientes. Deberá ser creado bajo consenso entre las 18 Comunidades Autónomas, Además de coordinar a las autonomías y no politizarse.

La elección del equipo directivo se basará en criterios profesionales y no en relaciones personales. De esta manera, se garantiza la eficiencia y calidad de las actuaciones en materia de salud pública.

Todos somos conocedores de que España ocupa el primer puesto mundial en trasplantes, debido, entre otras razones, a que no está politizado y es dirigido exclusivamente por profesionales sanitarios.

La creación del Centro Estatal de Salud Pública en España es un paso crucial para fortalecer el sistema de salud del país. Dotar a este ente de autonomía y recursos suficientes garantizará una gestión eficaz y profesional en materia de salud pública..

No quiero dar fin a este artículo sin referirme a los Recursos Humanos y Gasto Sanitario.

En la actualidad, las necesidades en materia de Recursos Humanos y gasto sanitario en España son dos aspectos fundamentales que requieren una atención especial. Es necesario abordar cada uno de estos apartados de forma separada para poder comprender la magnitud de los desafíos que enfrentamos en el sistema de salud.

Los Recursos Humanos son un pilar fundamental en el Sistema de Salud. Las plantillas en general se encuentran infradotadas en el sector sanitario español, lo que ha llevado a una sobrecarga de trabajo en muchos profesionales de la salud. Es imprescindible aumentar el número de personal sanitario, especialmente en el ámbito de la Atención Primaria, donde la falta de recursos humanos ha sido una problemática recurrente.

El aumento de las plantillas en el sistema de salud no solo mejorará la calidad de la atención a los pacientes, sino que también contribuirá a reducir la presión asistencial sobre los profesionales sanitarios. Es necesario invertir en la formación y contratación de más personal sanitario para garantizar una atención de calidad y eficiente en todos los niveles de atención.

El gasto sanitario es una inversión Prioritaria para el Futuro de la Salud. Durante la pandemia de COVID-19, el gasto sanitario en España experimentó un considerable aumento debido a la necesidad acuciante de hacer frente a la emergencia sanitaria. Sin embargo, a pesar de este incremento temporal, el país sigue sin cumplir con la promesa de destinar al menos un 7% del PIB al sistema de salud, tal como establece la media de la Unión Europea.

Es fundamental que en los próximos presupuestos se priorice el aumento del gasto sanitario para fortalecer el sistema de salud y estar preparados ante futuras pandemias y emergencias sanitarias. No podemos permitir que, debido a intereses ajenos a la salud pública, se pospongan las medidas necesarias para mejorar la infraestructura sanitaria y garantizar la atención a la población.

Es hora de Priorizar la Salud.  Se dijo que íbamos a salir mas fuertes y mas unidos, y creo que no ha sido así.

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