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SÍ A LA TERAPIA EN LA REGIÓN DE MURCIA

Alejandra Puche

Desde la estigmatización que existe, voy a hablaros de la mejor decisión de mi vida. Después de haber rechazado esta ayuda en multitud de ocasiones, y siendo consumidora de alcohol habitualmente. Alcohólica, al fin vi que era mi única y última puerta a la normalidad.

“Bienvenida”, esta es la primera palabra que oí al llegar a la comunidad terapéutica de las Flotas, Asociación Prosauces. Entré aquí voluntariamente, era ya la única forma para enseñarme lo que era mi enfermedad y me ayudaran. Sola no podía.

Para rehabilitarnos se crearon comunidades como las Flotas, la nombro porque es la que conozco y sé que se fundó para prestar un tratamiento integral a personas con problemas de adicción, principalmente a las drogas del alcohol y la cocaína; y tras la pequeña gira e información que les daré, puede que alguna persona, una, se decida a entrar; usted que está en estos momentos leyendo este artículo, o su hijo, o tu padre.

Daremos un pequeño paseo por el lugar: visualmente es un sitio muy bonito con muchísimo espacio exterior, palmeras, yucas, con unas estancias agradables, con luz, mucha luz, con un gimnasio para practicar el ejercicio físico, que es uno de los pilares de nuestra recuperación, junto con una alimentación saludable y un estricto horario, que posiblemente sea el pilar más importante para el adicto, la organización, la planificación de todos los días, el tener todo el día ocupado, es el orden que evita el caos que generalmente nos ha rodeado. En estos horarios se definen las diferentes actividades grupales que se tienen cada día de la semana, estas actividades son muchas y cada una cumple un objetivo específico en la ayuda a nuestra rehabilitación pero nombraré a las más importantes: matrix, terapias de valores humanos, inteligencia emocional, autoconocimiento y una larga lista, en estas se concentra el ‘late motiv’, sentido central y recurrente de nuestra recuperación, que es el control de nuestras emociones, sentimientos e impulsos, si logramos este control, para lo cual nos dan una serie de estrategias y herramientas, habremos conseguido alcanzar gran parte de nuestra recuperación.

Por experiencia personal es un proceso largo e intenso, doloroso, en último término es un trabajo de introspección. Aquí se llega “limpio”, es decir desintoxicado, tras haber pasado por ese proceso en el hospital psiquiátrico correspondiente. Por lo tanto, no es el consumo diario lo que nos ocupa sino el cómo hacer que no se repita, que el consumo desaparezca. Digo esto porque algunas personas piensan que estos centros son de desintoxicación y no es así.

También contamos con la grandísima ayuda y apoyo de nuestra psicóloga con la que mantenemos las terapias personales, es con ellas con las que se busca o se cuenta el motivo que nos induce a la droga y es con ellas con quien aprendemos a gestionarlos.
El gran bastión en la intimidad y privacidad de mis terapias personales fue mi psicóloga María José, aunque en realidad fuera todo el equipo el que me enseñó y finalmente consideró que estaba preparada para darme el alta terapéutica.

Las Flotas, tienen un equipo de trabajo y de gestión magnífico y avalado por los mejores psiquiatras de la región de Murcia. Acaban de recibir el grado de excelencia tanto por el equipo como por sus instalaciones nueva. Desde nuestros monitores: Sandra, Salva, Javi, que conviven con nosotros y van viendo nuestra evolución hasta las psicólogas María José, Ana, Ana Mari, Elena y Gloria, está última mano derecha de Inmaculada que gestiona y dirige esta comunidad.

Trabajo nada grato, nada fácil, y ya visto desde fuera impagable, difícil para todos ellos, se dejan mucho de sí mismos y ven como a veces algún paciente se marcha; cabe destacar que el equipo es mayoritariamente femenino y que además trabajan con “material altamente inflamable” si me permiten esta pequeña gracia y desgracia los adictos que siguen consumiendo y perdiendo una parte de vida cada día.

No mintáis a vuestro cerebro, mejor dicho que vuestro cerebro no os engañe; solos no saldréis del consumo, quizá unos meses pero seguiréis siendo unos drogadictos. Yo os he hablado de Las Flotas por ser donde he vivido mi experiencia, vivencia que jamás olvidaré como algo vital en mi vida, me han enseñado a vivirla sin necesidad de sustancia alguna. Podría decir que muchas de estas pautas o instrumentos que nos han enseñado a manejar servirían incluso para cualquier persona no adicta, tendríamos una sociedad mucho más sana, menos estresante, menos agresiva.

Desde la perspectiva que me da la distancia comprendo perfectamente el por qué de muchas normas o conductas que entonces no entendía o me parecían baladí y es ahora tras casi ocho meses de convivencia con estas normas, terapias, reflexiones, dinámicas, mis compañeros que han ido yendo y viniendo; que entiendo que fue mi último día al cruzar la puerta de Las Flotas para volver a mi hogar, a la calle, a la sociedad, que ese era el momento de empezar a trabajar y puedo decir que al menos a mí no me resulta difícil pero si diferente, me mantengo alerta, me alejo de todo aquello que no me guste porque me han enseñado a decir No y yo a decir no quiero.

Gracias a las Flotas y gracias a todos los lectores de estas letras que espero sirvan de algo. Tratadnos con respeto, no somos criminales ni desahogados de la vida, ni malas personas, somos enfermos. Por eso por favor, empecemos un camino de “desestigmatizacion” y mucho que podáis oír, cómo yo hice ese: “Bienvenida”.

 

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