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CARTA ABIERTA A DOMINGO CARPENA

María Cristina Soriano Gil – Ex alcaldesa de Yecla

Querido compañero: Me permito esta licencia de iniciar con un texto mío esta carta a fin de introducir el asunto que me ha llevado a escribirla, sin ni siquiera tener claro si llegará a su destino. Sirva la misma de agradecimiento y recuerdo hacia tu persona y tu trayectoria vital.

Yo soy política, ¿y usted?
Estamos en una etapa de nuestra democracia en la que, como en los años del franquismo, hay que disculparse por tener ideas políticas. Esto casi siempre ha sido así. Decir “soy apolítico” es sinónimo de equilibrio, ecuanimidad, equidistancia, etc. Es estupendo, vamos. Ser político es sinónimo de parcialidad, subjetividad, ser acérrimo, en definitiva. O sea, nada bueno puede salir de ahí. Pues sí, puede salir mucho bueno.

Así empieza un artículo que tenía en mente escribir para enviar al Siete Días Yecla emulando tu afición a la escritura cada vez que un tema, una cuestión o una inquietud te rondaba la cabeza: tienes una pluma fácil –tenías, no me acostumbro– y no eras nada perezoso para llevarlo a cabo, al contrario, te gustaba mucho poder compartir tus reflexiones a propósito de lo que fuera. Todo tenía un punto de partida en el que todos podíamos sentirnos concernidos. La base era siempre la misma: la polis griega, la ciudad.

Es decir, era un discurso holístico, universal: salud, educación, cultura, ocio, deporte, estado de los acuíferos, agricultura, ganadería, etc. Todos los problemas que puede tener el ser humano estaban en tu mente y a todos tratabas de darles salida buscando siempre la reflexión, el modo de contribuir mejor a un desarrollo humano acorde con los tiempos y perfectamente sostenible: ya estamos hablando de ¡POLÍTICA!

Las compañeras y compañeros del Partido saben de tu preocupación y esfuerzos por tratar de generar un proyecto moderno y eficaz que transformara nuestro pueblo y lo hiciera solvente, solidario, justo, culto, modelo de convivencia entre todos, sin odios hacia las opciones diferentes, respetuoso, como tú has demostrado serlo. Y todo eso lo has trasladado a quien ha querido escucharlo y ese es tu legado. Los compañeros y compañeras de las distintas Ejecutivas y los diferentes Grupos Municipales lo conocen perfectamente.

Nuestra pertenencia al PSOE nos ha hecho, seguro a ti y a mí, pero también a tantos otros, partícipes de la evolución de esta sociedad que rebullía en nuestra juventud como toda España en esos tiempos por salir de esa oscuridad y que nos permitió, incluso, ser Alcalde y Alcaldesa de nuestro pueblo -el más alto honor con el que soñar- y tratar de serlo para todos, nos hubiesen votado o no. Y creo que lo conseguimos en gran medida. Seguro que estamos de acuerdo.

Hablando de estar de acuerdo, quizás alguien que lea estas líneas recuerde que no siempre ha sido así, pero no pasa nada, ¿verdad, Domingo? Cuando hizo falta trabajamos en el Partido hombro con hombro y generamos entre nosotros una “afinidad política” dentro de algunas discrepancias, sobre todo en las Primarias, que al final nos ha llevado a llevar una relación sosegada y cariñosa, tanto en el terreno político como en lo personal, compartiendo ideas y amigos, hasta este “hachazo invisible y homicida”, invocando a Miguel Hernández.

Aquellos tiempos nos hicieron madurar, quizás demasiado deprisa, y dedicarnos a la cosa Pública que no es ni más ni menos que pensar en lo demás, defender los dineros de todos usándolos bien y construir un mundo mejor para nuestros hijos. Vivir en democracia ni más ni menos, que !no teníamos costumbre¡ y hoy podemos decir que tu legado ha contribuido a llenar espacios que no existían o estaban en ruinas para el uso y disfrute de nuestros paisanos. No hay ningún edificio notable en nuestra ciudad que no se haya puesto en pie en los primeros catorce años de democracia. Lo hecho, hecho está y tú has contribuido desde el principio a conseguirlo. Fuiste un motor importantísimo para ver culminado nuestro Concha Segura, o la Plaza de Toros, entonces con toreros de renombre y hoy con envidiables noches al fresco. Que quede constancia de que también te saludan la Ronda Norte, o el colegio de La Pedrera y un largo etcétera de realizaciones de las que ya hay constancia en tu Biografía. Seguro que José Luis Castillo-Puche te agradece de nuevo la invitación a realizar el Pregón de La Constitución, igual que tú agradeciste a la Corporación de Marcos Ortuño que te invitara a realizarlo tú.

Amigo, el signo de tu mandato fue la moderación y el respeto por todas las personas de lo cual yo aprendí y los ciudadanos también al otorgarnos otro más.
Como no debo excederme, me despido diciéndote que ha sido un placer trabajar contigo y que siento mucha pena que te ausentes por tanto tiempo, que mi reconocimiento y mi aprecio hacia ti seguirán hasta mi partida.
Como a los dos nos gusta Miguel Hernández, es mejor que te lo diga él, que lo sabe decir como tú te mereces.

A las aladas almas de las rosas
de almendro de nata te requiero
Que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero.
(Elegía a Ramón Sijé, enero de 1936)

Recibe un cariñoso saludo y un fuerte abrazo de tu compañera y, ya, amiga que no te olvida

María Cristina Soriano Gil

P.D. Hasta siempre, compañero

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