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lunes, 26 febrero, 2024
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Fin de año por fin

Por María Lorente Mas (Colaboración)

Llegados a estas fechas, los propósitos para el año que entra, se cargan de suficiente entusiasmo y buena fe, como para al menos aguantar hasta final de mes. Y lo cierto es que, tras la resaca del 1 de enero, esas buenas voluntades se desvanecen como gelocatil en efervescencia, haciéndonos preguntar, si algo debemos estar haciendo mal.

Quedando apenas unos días para «Fin de Año», les propongo celebrarlo por todo lo alto y con sus mejores galas, rodeados de sus familiares y amigos, porque la vida está para ser disfrutada y no, para desperdiciarla. Además, por nuestro bien, deberíamos cumplir con los rituales de año nuevo a rajatabla, por si pudieran funcionar; porque como pueden comprobar, hacerlos mal no nos lleva a ningún lugar.
Tras haber disfrutado de una copiosa cena, como marca la tradición yeclana, prepárense las «12 Uvas de la Suerte», una por cada campanada del Año Nuevo que espera. 36 segundos antes de medianoche, coman en intervalos de cada tres, una uva por cada campanada; tiempo suficiente para masticar y ser tragadas. Importante, previamente a las campanadas suenan cuatro cuartos, no equivocarse con ellos, aquí suelen ocurrir los primeros atragantamientos, por aquello del "¡¡¡Nooo, que ellos van primero!!!" Precaución por favor, intentamos entrar con buen pie al Año Nuevo, no en una caja de leño. Dicen, que después de las uvas, se debe comer una cucharada de lentejas cocidas en los primeros minutos del nuevo año para tener prosperidad, pero lograr tragarse todas las uvas de la boca eso ¡ya es tener felicidad!
La tradición de las «Uvas de la Suerte» viene desde hace apenas un siglo, de las costas bajas alicantinas, donde los propios viticultores iniciaron la costumbre para dar salida a sus excedentes de vendimia. Menos mal que los excedentes no eran de naranjas. Encantados todos ellos están con sus cosechas «de la suerte» y su turrón de Jijona; no se llegará a equivocar alguno con los cuartos y sus dichas uvas…
Las «12 Uvas de la Suerte» servirán para tener abundancia durante todo el año, yo comeré dos por cada mes por si acaso. Además abstenerse de optar por sustituyentes como olivas o cacahuetes; ya que como han podido comprobar de años anteriores, no funcionarán. Su dicha es ineficaz. Aquí el tamaño si importará; la dimensión de las uvas que coman va en proporción a la suerte que quieran atraer, así que dejen de buscar desesperadamente las más pequeñas, que son para la niñez.
Esencial durante ese día, llevar la ropa interior roja y al revés, y por la noche darle la vuelta. Mejor si ha sido regalada. Y por si acaso, que le regalen tres. Esto asegurará felicidad y buenos momentos. Recibir el nuevo año con dinero en los zapatos, atraerá prosperidad económica. Un billetito servirá, las monedas les ocasionarán una callosidad.
A la hora de brindar, hacerlo con cava, sidra o champán. Brindar con agua es de poca festividad. Poner un anillo de oro en la copa de brindar, para asegurar que no faltará durante el año, capital; y por supuesto no se lo vayan a tragar, evitarán visitar el hospital.
Tras las uvas y los brindis pertinentes, intentar no colapsar las líneas telefónicas para felicitar el año nuevo a los familiares que tienen enfrente o los amigos que van a ver en las horas siguientes; esto no les traerá mala suerte, pero sí, los de las operadoras se acordarán de usted y de sus descendientes. Por último, disfrutar de la noche con alegría y moderación. Recibir el nuevo año con ilusión; acordarse de los que se fueron, de los que están y de los que vendrán. Feliz y Próspero Año Nuevo.
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