Alfonso Yagüe García
La Universidad Camilo José Cela implantaba por primera vez en España en el año 2010 el grado oficial de Protocolo y Organización de Eventos en sus planes de estudio. Actualmente contamos con seis universidades españolas que ofrecen estos estudios superiores, tras el reconocimiento oficial por parte del Ministerio de Educación, lo que demuestra su relevancia en el ámbito de las relaciones institucionales y la gestión de eventos.
En estos 16 años, han sido varios cientos los profesionales que han sido acreditados para ejercer esta profesión tras superar un exigente plan de estudios de cuatro cursos docentes. Sin embargo, han sido escasísimas las convocatorias de plazas de profesionales de protocolo en la administración pública. Es una lamentable paradoja que la administración pública, que extiende cada año estas titulaciones de grado en protocolo y eventos, luego no convoque plazas para cubrir estas responsabilidades a nivel estatal, autonómico o municipal.
Los numerosos actos que se organizan a diario evidencian la importancia de contar con profesionales formados y acreditados para solventarlos de manera adecuada, pensando sobre todo y ante todo en la imagen de la institución en su conjunto. En la Región de Murcia, salvo casos como Murcia, Cartagena, Lorca o Molina de Segura, las responsabilidades en materia de protocolo municipal están asumidas en el mejor de los casos por empleados municipales procedentes de otros departamentos que se ven en la tesitura, con la mejor predisposición pero sin la formación y experiencia adecuada, en organizar actos institucionales de toda índole.

En lugar de efectuar las oportunas ofertas de empleo, se permite “el inadmisible intrusismo que, en ocasiones, aparece ligado a decisiones tendenciosas e intereses alejados de la tarea encomendada al servicio de la ciudadanía en su conjunto”, tal y como se recoge en la Declaración de Mérida aprobada en el congreso del Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos (OPPE) que celebramos en la ciudad extremeña en noviembre 2022.
Como digo, son escasas las convocatorias y la mayoría muy decepcionantes. Por citar solo algunos casos recientes, la Presidencia del Gobierno publicaba a primeros de este año una convocatoria para cubrir el puesto de Jefe de la Unidad de Protocolo y Ceremonial del Estado, en la que no se exigía formación oficial en Protocolo y Organización de Eventos. Si una de las más altas instituciones del estado, para cubrir uno de los cargos técnicos más sensibles del aparato institucional, no lo tiene en cuenta, qué podemos esperar de otras administraciones.
Si nos referimos a las comunidades autónomas, hace unos meses se convocaba una plaza de protocolo en la Junta General del Principado de Asturias. Entre la titulación no aparece el grado en Protocolo, aunque en el concurso de méritos se puntuaba tener el grado específico en Protocolo.

Si hablamos de los Ayuntamien-tos, el pasado año se producía un hecho siempre digno de destacar. En el Ayuntamiento de Molina de Segura, después de la jubilación del Jefe de Protocolo de este municipio durante muchos años, mi querido compañero Luis García Mondejar, se convocaba concurso-oposición para cubrir una plaza de Técnico/a de Protocolo. Una de las titulaciones que permitía a los candidatos participar era la del Grado de Protocolo y Organización de Eventos. Se trataba además de una plaza de personal funcionario lo que supone reconocer la indudable importancia del puesto en la administración municipal.
El Ayuntamiento de Yecla, en la última convocatoria para elaborar una bolsa de periodistas, mediante concurso oposición, incluía el Grado de Protocolo y Organización de Eventos entre otras titulaciones superiores relacionadas con la comunicación y el periodismo que permitían presentarse a la convocatoria. No debemos olvidar que actualmente en el Gabinete de Comunicación también se asumen las funciones relacionadas con el protocolo municipal.
(*) Alfonso Yagüe García es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Protocolo (AEP)













