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Yecla
domingo, 15 febrero, 2026
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La cúpula, o no hay mal que por bien no venga

Perdonen el atrevimiento pero la cúpula debería figurar en nuestro escudo y nuestro pendón por ser el emblema que más identifica a Yecla

Nunca los yeclanos nos habíamos parado a mirar, y admirar, con tanto detenimiento la majestuosa cúpula de nuestra Basílica de la Purísima, y recalco lo de nuestra. Será porque desde que hemos nacido llevamos en la retina las franjas en espiral que forman las tejas azules y blancas y por eso no apreciamos la maravilla que tenemos la suerte de disfrutar en Yecla. Estamos tan acostumbrados a pasar por delante que no apreciamos la grandiosidad que convive con nosotros. Pero no hay mal que por bien no venga y en este caso ha tenido que ocurrir esta calamidad para que pongamos en valor la susodicha bóveda blanquiazul y apreciemos de verdad lo nuestro. Paradojas de la vida: es ahora más que nunca cuando, a pesar de los daños y el destrozo, no dejamos pasar ninguna ocasión de observar fascinados la cúpula de la Iglesia Nueva cada vez que pasamos ante ella e incluso damos un rodeo para poder comprobar in situ cómo continúa tras desprenderse los azulejos. Si no hubiera ocurrido nada seguiríamos pasando por delante sin mirar hacia arriba a ver en qué estado se encuentra la cúpula. (Hablamos de la cúpula, y no la cópula, como suelta algún que otro becerro ante el estupor, y el pitorreo, de los espectadores viandantes).Pero para no tirar la piedra y esconder la mano, reconozco que con motivo del 150 aniversario de su construcción tuve la oportunidad de unirme a una visita guiada por el interior de la Basílica y me entraron ganas de darme cabezazos contra sus muros en penitencia por no haberlo hecho antes. Mea culpa. Como también suele decirse, no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos o estamos a punto de perderlo. Me atrevo a decir, y perdonen la insolencia, que la cúpula debería figurar en el escudo y en el pendón de Yecla. Por pedir que no quede. Sin duda es el emblema que más identifica a Yecla, de eso no hay ninguna duda.

Es indiscutible que, aunque no seamos del todo conscientes de ello, la cúpula está omnipresente en nuestras vidas y no me refiero solamente al monumento: su imagen ha sido utilizada en multitud de ocasiones en logotipos de empresas y sin duda es el emplazamiento más fotografiado y pintado desde todos los ángulos posibles e imposibles por artistas locales y foráneos. ¿Quién no se ha resistido más de una vez a echar mano del móvil para fotografiar la cúpula? Y más ahora con la inteligencia artificial. Nada más conocerse la noticia la imaginación de los yeclanos se puso a pleno rendimiento y, como seguro que hemos visto todos, empezaron a correr por redes sociales y whatsapp multitud de montajes en plan choteo sobre las fatídicas consecuencias y el hipotético origen del desaguisado. Todo sea por descargar un poco la tensión que ha provocado este desastre que tardará mucho tiempo en arreglarse. Nadie piensa lo contrario. Porque no se trata de echar dos manos de yeso y de reponer dos tejas. Restaurar la cúpula de la Basílica va a ser un trabajo complicado y meticuloso que se va a llevar mucho tiempo. Todo el que sea necesario con tal de volver a mirar y admirar nuestra cúpula, y recalco lo de nuestra.

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