José Puche Forte
Las fiestas fueron naciendo en los pueblos como motivo de distracción y diversión para evadirse de la rutinaria y a veces pesada vida laboral, conviviendo y disfrutando junto a los demás vecinos. Estos festejos casi siempre tienen como fondo, sobre todo en España, una atribución religiosa para justificar su origen.
Acabamos de empezar un nuevo año y van quedando atrás las Fiestas de la Virgen, las celebraciones navideñas, Año Nuevo y la fiesta de Reyes y hemos entrado de nuevo en la monótona vida laboral, pero los meses de enero y febrero nos salen al paso dos pequeñas fiestas de gran antigüedad cuya tradición se ha logrado conservar a lo largo de los años, aunque hubo un tiempo que estuvieron a punto de desaparecer. Nos referimos a las celebraciones de San Antón, 17 de enero, y a las de San Blas, 3 de febrero, las que hay que celebrar como estas se merecen ya que las dos nos atraen en gran manera y unas de las primeras conocidas en nuestro pueblo, las que tienen un cierto encanto y detalles muy particulares y llamativos. Las primeras se celebraron hace unos días, por eso vamos a informar de la segunda.

San Blas es uno de esos santos antiguos al que se venera con gran devoción y ha alcanzado gran popularidad. Este nació en Sebaste (Capadocia) durante el siglo III, al parecer durante el reinado de los emperadores romanos Licinio y Diocleciano (245-320). Debido al gran aprecio que le tenían lo eligieron obispo por aclamación. Cuando empezaron las persecuciones romanas a los cristianos, se refugió en una cueva y allí empezó a curar a personas y animales, debido a sus conocimientos y a sus dotes especiales, por lo que llegaron a considerarlo médico. Cuentan que llegó a obrar algunos milagros, uno de los más famosos fue el de sacar de la garganta de un niño una espina de pescado que llevaba atravesada y el de salvar al cerdo de una anciana de un lobo que lo quería devorar y que era lo único que ella tenía. Después de sus muchos milagros, casi al final de su vida, fue encarcelado y padeció martirio y acabó decapitado junto a otros con mujeres y niños que murieron con él.
Pasaron los años y el culto devocional por San Blas se fue extendiendo por pueblos y ciudades y su prestigio como sanador se fue arraigando, hasta fuera de nuestras fronteras. Se dedican grandes festejos en su honor y hasta participan comparsas de “Moros y cristianos” como en la vecina ciudad de Sax, de donde es Patrono.
En nuestro pueblo, las fiestas dedicadas a San Blas son unas de las más antiguas, ya que empezaron a celebrarse a mediados del siglo XV. En 1639 llegaron a hacerse tan famosas que algunos llegaron a considerarlo como Patrón de la Villa, alcanzando una gran devoción. Fue a mediados de la centuria del 1700 cuando se constituyó su cofradía y en la Iglesia Vieja ya se le rendía culto a su imagen y en sus aledaños se hizo una hornacina donde se colocó al santo, siendo tradición encender una hoguera ante esta en la noche de la víspera, la que aún perdura, acudiendo gran cantidad de público acompañando a los mayordomos y eligiendo al del próximo año.

Fue también por este tiempo cuando en Yecla empezaron a confeccionarse los primeros panes benditos de San Blas con sus típicas ‘pajaricas’ que tanta fama han alcanzado. Las fiestas tienen cada año sus mayordomos y en la procesión que se hace al santo abre la comitiva el gran “Pan del Mayordomo” adornado de pajaricas y portado en andas. Lo acompañan gran cantidad de niños y personas mayores con sus panes adornados. Muchos de estos se mandan fuera de Yecla a parientes y amigos. Antiguamente se repartía el pan del mayordomo en pequeños trozos entre los asistentes a la misa para que los proteja San Blas de los males de garganta y las mujeres confeccionaban sus panes en los hornos dándoles caprichosas formas a la espera de su cocción. Hoy ya los venden hechos. También es costumbre el dar pan bendito a los animales.
Hasta los populares “Auroros” tenían sus cánticos dedicados a San Blas, una de sus coplillas decía: “De dolores de garganta/ Eres perfecto abogado/ Protector de atribulados/ Y padre de desvalidos/ Consuelo del afligido/ en todas necesidades”.
En los festejos populares que se hacen por la tarde y que en la actualidad y que en la actualidad sirven de distracción para los más pequeños, antaño eran las personas mayores las que participaban en ellos. Ellos eran los que subían a la cucaña en la que en todo lo alto colgaban un pollo o ponían una manta y un sobre con algo de dinero, el que costaba conseguir, pues era muy difícil subir por el palo enjabonado. En las carreras pedestres participaban grupos de todas las edades, para los más viejos el recorrido era más corto y ocurría lo mismo con la rotura de la olla y el chocolate. Se recuerda al “sordo de la plaza” al “Bolañé” y algunos otros. También sacaban una sartén con monedas pegadas, las que había que arrancar con la boca llevando las manos atadas a la espalda. Aquellos eran años de mucha pobreza y los más necesitados luchaban por conseguir un premio aunque fuera a costa de hacer reír a la concurrencia.
Estas fiestas estuvieron a punto de desaparecer a principios de los años setenta, pues no salían mayordomos que se hicieran cargo de los gastos, incluso hubo años que no llegaron a celebrarse. Pero hubo algunos que llegaron a colaborar en estos años difíciles. Uno de ellos fue Avelino Zafrilla Soriano, que para que esta fiesta se celebrase se hizo cargo de la Mayordomía en los años 1954, 1956, 1959 y 1961 y su hijo Avelino Zafrilla Santa ocupó el cargo en los años 1969, 1970, 1971 y 1973. En 1972 fue mayordomo Pascual López Martínez. Desde 1973 a 1981 dejaron de celebrarse por no haber Mayordomía. En 1982 se presentó para el cargo Vicente Muñoz. A partir de este año se formó un grupo para que a San Blas no le faltasen mayordomos. En 1983 ocupó el cargo Jorge Lorenzo y desde entonces hasta el día de hoy ha tenido mayordomos que se han hecho cargo de estos tradicionales festejos, en los que colabora el Ayuntamiento. Estas fiestas tan antiguas hay que cuidarlas para que perduren en el tiempo y que no ocurra como con otras que llegaron a ser muy famosas y desaparecieron.













