Gala P. Hernández Muñoz
Entre los días 24 y 26 de abril de 2026 tuvo lugar en Zamora el V Congreso de Diabetes y Juventud organizado por FEDE Joven, la división Joven de la Federación Española de Diabetes, donde jóvenes de entre 18 y 35 años con diabetes mellitus tipo 1 acuden desde todas las comunidades autónomas del país.
La diabetes mellitus tipo 1 es una enfermedad autoinmune que suele aparecer durante la niñez o la adolescencia donde el sistema inmune reconoce como peligrosas a las células beta pancreáticas y las ataca, por lo que dejan de ser capaces de producir insulina, una hormona crucial para el metabolismo de la glucosa en el organismo. Es importante no confundir la diabetes mellitus tipo 1 con la diabetes mellitus tipo 2, la cual aparece en pacientes con resistencia a insulina y en la que no hay una respuesta autoinmune. Se estima que en España unas 90.000 personas padecen diabetes tipo 1, frente a las 5,3 millones con diabetes tipo 2.
En la actualidad existe una gran variedad de tecnologías destinadas a hacer el manejo de la diabetes tipo 1 algo más sencilla, controlada y, sobre todo, que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen. No obstante, siguen siendo muchos los esfuerzos necesarios para poder mantener un buen control de la diabetes, ya que es una enfermedad con la que se ha convivir durante todos los días de tu vida y, si la gestión de esta no es lo suficientemente buena, puede traer complicaciones a largo plazo.

Es por esto que la presencia de asociaciones que sean capaces de reunir a pacientes con diabetes tipo 1 debería de ser un pilar fundamental para poder compartir experiencias, dar apoyo y comprensión y, sobre todo, tener una voz frente al resto de la población y así poder exponer nuestras necesidades y concienciar al resto.
La Asociación de Diabéticos del Altiplano me brindó la oportunidad de asistir en su representación al V Congreso de Diabetes y Juventud de FEDE Joven. En este congreso tuvieron lugar charlas, talleres y debates cuyo fin fue compartir y enseñar técnicas que permiten mejorar nuestra vida con diabetes, cómo apoyar a otras personas que acaban de ser diagnosticadas, además de crear un espacio para el debate y contar experiencias de la vida con diabetes.
La primera ponencia del congreso fue impartida por Aida Gámez (@lazucarilladetormes), paciente y divulgadora sobre la diabetes tipo 1, donde contó cómo fue su diagnóstico de diabetes y cómo fueron sus inicios con la bomba de insulina, una de las herramientas que más calidad de vida aporta a las personas con diabetes. A continuación, tuvo lugar un taller ‘Platos, picos y disfrute’, impartido por las nutricionistas y dietistas de La Mesa Azul, especializadas en pacientes con diabetes. En este taller nos dieron trucos y recomendaciones a la hora de cómo contar carbohidratos, especialmente los días en que salimos a comer fuera de casa, donde saber cuántos carbohidratos lleva la comida se vuelve más complicado.
Después, tuvo lugar una charla sobre la cetoacidosis, sus causas y cómo detectarla, impartida por la Medical Scientific Liason de Abbott. En esta charla aprendimos sobre la cetoacidosis, que se trata de la acumulación de cuerpos cetónicos en sangre, lo que suele ocurrir cuando permanecemos durante un tiempo prolongado sin insulina y con un mal control de la glucemia.

Además, tuvo lugar un taller con el psicólogo Iñaki Lorente llamada Sigue mis pasos: acompañamiento en el debut, donde explicó técnicas e ideas para los momentos en los que tenemos que ayudar a alguien tras haber sido diagnosticado con diabetes tipo 1, de qué forma podemos ofrecerle apoyo y nuestra ayuda como personas que ya han pasado por un periodo de diagnóstico.
En el último taller de la jornada intervinieron María José y Pablo, que contaron su experiencia sobre cómo es vivir con Bono y Oddie, dos perros de asistencia capaces de detectar, mediante el olor de sus dueños, si estos tienen una hiperglucemia o una hipoglucemia y alertarles de ello incluso 20 minutos antes de que esta ocurra.
Para concluir el congreso, tuvo lugar un debate en el que se compartieron ideas para llevar a cabo campamentos para niños con diabetes, donde cada uno de los asistentes podía aportar diferentes ideas y propuestas de actividades que se podrían llevar a cabo.
Este congreso reúne a gente de todo el país, lo que permite, simplemente charlando con cualquiera de los asistentes, aprender sobre sus experiencias y la forma de cada uno de manejar su diabetes. De manera que, inmediatamente, se crea un vínculo con todas ellas que va mucho más allá de tener una misma condición. Y es precisamente gracias a la existencia de estas asociaciones que es posible reunir a tantas personas con ganas de compartir y dar apoyo mutuo,lo que al final permite hacer la vida con diabetes un poco más fácil.
(*) Gala P. Hernández Muñoz, miembro de la Asociación de Diabéticos del Altiplano













