Entrevista: Alejandro Clemente Ortuño, joven árbitro yeclano con proyección nacional
Tres lustros en el difícil mundo del arbitraje futbolístico, con una etapa de formación en las complicadas categorías regionales, cuatro temporadas en la Tercera División y tres en Segunda RFEF y con una progresión que le ha llevado al tercer escalón del fútbol español, la Primera Federación
Daniel Ortuño
Has pasado por todas las categorías de arbitraje hasta llegar a Primera RFEF. ¿Cuál dirías que ha sido el momento determinante de tu carrera?
Llevo ya quince años en el mundo del arbitraje y todos los momentos suman, tanto los buenos como los malos, y es importante recordarlos todos. Aun así, diría que el ascenso a Segunda RFEF supone un verdadero punto de inflexión, puesto que te sales del ámbito territorial para entrar al círculo nacional. Una vez te ves en esa categoría, te das cuenta de que las cosas pueden cambiar de verdad.
Este año has participado como cuarto árbitro en partidos de Primera División. ¿Cómo viviste esa designación en la élite?
Cuando recibí la designación, no me lo podía creer. Después de quince años, por fin me iba a acercar a la élite. En Primera División debuté en Barcelona, en un Espanyol – Valencia, y fue una experiencia muy gratificante. En lo que respecta a mis labores, es cierto que son muy similares a Segunda División: los cambios son iguales, las funciones administrativas son las mismas, etcétera. Sí que es cierto que tenía mucha curiosidad por ver cómo sería el cambio, por notar ese trato diferencial tanto por parte de los clubs como del estadio en general.
Muchos árbitros hablan de la presión mediática. ¿Cómo manejas la exposición y las críticas en un deporte tan observado?
A diferencia de otros compañeros, yo llevo muy pocos partidos de Primera División, pero después de haber pitado a grandes equipos como el Atleti, el Valencia o el Real Madrid sí he podido experimentar esa exposición tan grande. En momentos como esos, tienes que encerrarte en una burbuja e intentar conciliar la crítica que te haces a ti mismo con la crítica constructiva que te hace tu propio comité. Creo que también es fundamental quedarte al margen de los dardos que pueda lanzar la prensa. En definitiva, la presión mediática nos debe importar, pero no nos debe condicionar. Un árbitro profesional sabe que la crítica más importante es la de nuestro propio entorno.

¿Qué diferencias has notado entre arbitrar un partido de Primera RFEF y desempeñar funciones en un encuentro de LaLiga?
Las diferencias empiezan desde el primer minuto cuando entras al terreno de juego, ya que en Primera División el equipo de árbitros llega escoltado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En cambio, en Primera RFEF tú llegas con total humildad, con tu coche y cruzando los dedos para encontrar aparcamiento. Como decía, en categorías superiores la exposición es mucho mayor: al tener mil cámaras observándolo todo, debes tener un saber estar y un especial cuidado a la hora de actuar. Al final, la repercusión que pueden tener un partido de Primera División y uno de Primera RFEF está en mundos totalmente distintos.
¿Qué significa para ti representar a Yecla en el fútbol nacional?
Ese papel de representación lo comparto con mi querido Marcelo Ibáñez, que está en Murcia y acaba de estrenar la internacionalidad en fútbol playa, y también con mis chicos del comité de Yecla y Jumilla. Igualmente, estoy súper orgulloso de tener ese honor y lo noto especialmente en el cariño de la gente. Actualmente estoy compaginando el arbitraje con mi trabajo como monitor en el gimnasio Élide y mucha gente se acerca para decirme: “¡Oye, que te vi el otro día en la tele!”. Todo ese apoyo y reconocimiento te hace ver el nivel en el que estás y lo lejos que has llegado.
¿De qué partido te sientes más satisfecho de todos los que has arbitrado hasta la fecha en Primera y Segunda División?
Recuerdo con especial cariño los derbis andaluces, concretamente un Granada – Málaga, que tienen aficiones hermanadas y se llevan bastante bien. El ambiente de aquel partido fue increíble y hubo tensión hasta el final, cuando el Málaga marcó el gol decisivo en el minuto 85. Además, yo nunca había estado en el estadio de Los Cármenes, así que también me llevé esa experiencia conmigo. Suelo guardar buenos recuerdos de cada partido y ese me gustó mucho.
Para los jóvenes que quieren empezar a arbitrar, ¿Qué consejos les darías desde tu experiencia?
Antes de nada, quiero aprovechar para hacer un llamamiento a todos aquellos chicos y chicas que quieran iniciarse en el arbitraje y que estaré encantado de ayudarles en lo que necesiten. Somos pocos y nos vendrían bien nuevas incorporaciones. Respecto a la pregunta, a esos jóvenes les diría que tengan la fuerza y la valentía de sobrepasar el “bache” de las primeras categorías, que son especialmente complicadas muchas veces por el comportamiento del público. No es algo generalizado, pero sí son actitudes que manchan la imagen del fútbol base. Pero, en definitiva, lo importante es que mantengan el amor por el arbitraje y que vayan con muchas ganas.













