José Puche Forte
El espacio que hoy ocupa nuestro Jardín Municipal tiene una larga y emotiva historia.
En aquella Yecla de hace tiempo, más pequeña que la actual, no había un jardín. Los ciudadanos acostumbraban a pasear por lo que hoy es calle de Corredera que por entonces era la calle principal o por la Plaza Mayor que siempre ha sido lugar de encuentro. También por los caminos de la huerta, hoy desaparecida, o a la sombra de los grandes olmos que había en los caminos que conducían a Villena, Caudete y Almansa que formaban amplias alamedas, que después serían las actuales carreteras y también por la alameda de “Bravo”, cercana a la Plaza de Toros o por la del “Caño” cercana a lo que fue el Pozo de San Isidro, próxima a la carretera de Montealegre.
Al ir ampliándose el pueblo a lo largo del siglo XVIII se vio la conveniencia de hacer un jardín público como lugar de paseo y descanso y se eligió como lugar la entonces llamada Plaza del Convento, lo que hoy en el “Jardín de Arriba”. Este fue nuestro primer jardín, el que fue proyectado en 1864, cuando se estaba terminando de construir el edificio de la Basílica. Fue encargado por el Ayuntamiento al arquitecto Juan José Belmonte e inaugurado en 1868, el mismo año que se inauguró la Basílica. Su coste fue de 4.000 ducados, moneda imaginaria equivalente a 11 reales de vellón. Fue su primer jardinero Juan Puche Castaño. En él se plantaron los más variados árboles, algunos de los cuales aún existen, y también diversas plantas y flores. Este jardín se conocía como “la Glorieta”. Se cercó con una verja de hierro, que se cerraba por las noches, en 1890, la que desapareció en 1936, que aún puede verse en viejas fotografías. En el centro se colocó una gran balsa redonda de piedra y sobre 1892 se construyó un tablado para que la banda de música ofreciera sus conciertos, el que se sustituyó en 1952 por el que muchos hemos conocido y que desapareció con la última reforma.
En 1921 es demolido el edificio del Ateneo Popular a principios de la calle de San Pascual para darle más anchura al parque de abajo. Al traer el agua potable al pueblo en 1900 se instala en el Jardín una fuente con una farola, la que después pasó a la Plaza Mayor y hoy está al principio de la Avenida Pablo Picasso. En 1912 se instaló en la “Glorieta” el alumbrado eléctrico y en 1921 se autoriza a Ángel Alonso y a Pablo Corbalán a poner un kiosco de madera que hizo Pepe Villanueva en el parque, el que desapareció a finales de los años 60. Alrededor de este había veladores para tomar bebidas. Sería por 1921 cuando el alcalde José del Portillo prohíbe que los carros pasen por el Jardín colocando unos pilones de piedra.

En 1936 el alcalde Juan Pacheco hizo la reforma que muchos hemos conocido construyendo la balsa de las palomas y unas escalinatas para comunicar ambos jardines y en 1953, bajo el centenario cedro que hay junto a la balsa se colocó un pedestal con un busto de piedra de Azorín. Al desaparecer este un día, se puso otro busto de bronce, obra de José Ponte.
No cabe duda de que uno de los atropellos más grandes que este Jardín ha sufrido a lo largo del tiempo fue la construcción del Edificio Parque a principios de los años 70, que debido a su altura lo han hecho en un lugar desapacible debido al viento. También su última reforma llevada a cabo en los primeros años de este siglo ha sido la más nefasta, pues aparte de la desaparición del templete de la música y la balsa de las palomas, lo han dejado en un lamentable estado para el paseo debido a su piso.
A lo largo del tiempo se han celebrado en este Jardín numerosos y variados actos. Uno de los que más se recuerdan por su emotividad son aquellos conciertos semanales que antaño se celebraban en el templete de la música, los que empezaban por San Pedro el 29 de junio y acababan en el día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, a los que acudía numeroso público que, sentados en sillas o paseando escuchaban a la Banda de Música dar sus variados recitales.

Allí ha habido bailes y actuaciones durante la Feria de Septiembre, en los que han actuado famosos cantantes , entre ellos Jorge Sepúlveda, Sara Montiel, José Guardiola, el Dúo Dinámico, Víctor Manuel, Lola Flores, Mari Trini, Rita Pavone, Ana Belén, Julio Iglesias y algunos otros. En este Jardín empezó la Fiesta de la Vendimia en 1969, hasta 1975, las que últimamente han sido reanudadas. También se celebró allí la Coronación de la Virgen en 1954 y la celebración del 50 aniversario y muchos otros actos religiosos, sociales y políticos. En 1915 hubo una gran altercado en el baile que allí se celebraba y hubo que suspenderlo. Este volvió a repetirse en una de las verbenas de la Feria de 1977, tirando el cercado que impedía la entrada libre a los ciudadanos.
Este célebre y popular Jardín ha sido desde siempre lugar de encuentro y esparcimiento, de citas amorosas y de paseo de parejas de enamorados que le daban vida, en especial los fines de semana Sitio de reposo y descanso para los más ancianos que allí se reunían para tener sus citas. Este Jardín evoca a cualquier yeclano los más memorables recuerdos, ya que ha sido uno de los lugares preferidos. Pero hoy, debido a sus condiciones climatológicas y al estado en que se encuentra ha perdido gran parte de su aliciente. Atrás quedan aquellas vivencias y aquellos memorables recuerdos de lo que un día llegó a ser este Jardín conocido por “la Glorieta”.













