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domingo, 8 marzo, 2026
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Paseando a mi perro pero sin mi perro

Primero nos enteramos que cierra la Mannix, luego se desmorona la cúpula, y ahora los therians y los paseadores de perros pero sin perros

Antonio Martínez Quintanilla

No puedo comenzar de otra forma que dando las gracias a mi amiga Pilar por haberme empujado sin que lo sepa ella a escribir este artículo. (Sé que cuando lea su nombre en estas líneas se estirará de los pelos y luego me los estirará a mí). Aunque la verdad sea dicha: tengo claro lo que quiero escribir hoy pero no tengo ni idea de por dónde voy a tirar. Porque vaya tela. La pasada semana me dio por hablar de los therians, adolescentes que se creen que son animales y se comportan como tales. Mi amiga Pilar me envió un whatsapp con mucho choteo diciéndome que había surgido una nueva moda mucho más loca que también afecta a gente a la que se le ha ido la pinza con los perros y que dejaba a los therians a la altura del betún. Pensé que era pitorreo pero eché un vistazo a las redes sociales y se me cayeron los palos del sombrajo, y de paso también se me cayó el alma al suelo: otra nueva extravagancia que consiste en pasear a un perro imaginario, como si lo llevaras sujetado con la correa pero sin llevar atado un perro ni nada que se le parezca. Solo la correa y el collar. Ha leído usted perfectamente.

Personas (llamémoslas así), que según he estado viendo andan por parques y calles simulando los mismos gestos que si fueran paseando a su mascota canina, tirando con más o menos fuerza, esperando a que el chucho haga sus necesidades o deteniéndose en semáforos y pasos de cebra antes de cruzar de una acera a otra. Algunos hasta se apuntan a clases guiadas por instructores que les enseñan cómo hay que acariciarlos, darles órdenes para que obedezca el perro invisible, cómo actuar si el perro imaginario se suelta y se escapa o qué comida es la que mejor le sienta. Los fabricantes de camisas de fuerza se van a poner las botas. Si no me creen, vayan a internet y busquen “Hobby Dogging” que no significa estar como una cabra, que también, sino algo así como entretenimiento con perros, pero sin perros. Y por el momento sin cabra pero tranquilos que todo llegará. Algo muy malo hemos tenido que hacer las personas humanas de la humanidad últimamente para merecernos tantos castigos divinos que superan a las diez plagas de Egipto. (Primero nos enteramos de que la Mannix va a cerrar en tres meses, luego se desmorona la cúpula, y ahora los therians y los paseadores de perros fantasmas. ¿Qué mas desgracias pueden caer sobre nuestras cabezas?). A punto están de pasar ante nosotros los cuatro jinetes del apocalipsis. El fin del mundo no tiene que tardar mucho en llegar porque esto no es normal. Habíamos visto a jóvenes cazando pokemons por las calles como el que mata moscas con el rabo, o dando de comer a un tamagochi; gente que organiza una fiesta para celebrar el cumpleaños de su maceta o se casan con un árbol, con su frigorífico, con un personaje de vídeojuegos o consigo misma con la promesa de no ponerse nunca los cuernos. Y ahora a lo mejor a los solteros les da por adaptar su situación a esta nueva moda perruna e inventan el “Hobby Suegring” que consiste en salir a pasear con la suegra a todas horas, pero sin suegra y sin correa. Por favor, que alguien pare el mundo que me quiero bajar.

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