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domingo, 25 enero, 2026
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Un antes y un después en las Fiestas de la Virgen

Por suerte tenemos a personas como Juan Antonio De Heras y Liborio Ruiz para echar por tierra los argumentos de los ‘anti-fiestas’

Hay yeclanos (y yeclanas), que nunca han sentido la más mínima atracción hacia las Fiestas de la Virgen y se han tomado siempre a chufla el origen histórico de las mismas. El hecho de que al volver a Yecla los 61 milicianos que partieron a Vinaroz decidieran subir al Castillo a dar gracias a la Patrona por haber regresado sanos y salvos de la guerra de Cataluña ha traído siempre mucha guasa ya que, como todos sabemos, no llegaron a entrar en combate. ¿Cómo iba a producirse alguna baja en la Compañía Martín Soriano Zaplana si en ningún momento se enfrentaron al enemigo porque no pasaron de estar acampados en la retaguardia? Cada uno es muy libre de sentirse identificado o no con sus antepasados asumiendo sus andanzas como propias y con orgullo hasta el punto de involucrarse en la conservación y mantenimiento de las tradiciones que nos han legado.

De la misma forma, también somos muy libres de pasar olímpicamente de la singular historia de nuestro pueblo, singular porque es una historia que solo atañe a Yecla. Pero ocurre que por suerte tenemos las espaldas cubiertas con personas como Juan Antonio de Heras, el pregonero de las Fiestas de la Virgen de 2025, y Liborio Ruiz, para echar por tierra todos los argumentos de los más incrédulos ‘anti-fiestas’ al desvelarnos otra visión que hasta ahora no habíamos contemplado. Tanto el Pregón de Juan Antonio de Heras como el relato que Liborio Ruiz presenta al inicio de su nuevo libro “Virutas y retales heculanos” suponen un categórico antes y después en torno a las Fiestas de la Virgen. Hasta ahora muchos yeclanos, yo entre ellos, desconocíamos que aquellos 61 paisanos que mandaba el Capitán Zaplana pertenecían a una segunda expedición que en 1642 marchó a la rebelión de Cataluña después de que un gran número de otros tantos paisanos que habían formado parte del primer reclutamiento un año antes, en 1641, murieran en la batalla y muchos de ellos fueran asesinados sin piedad mientras los heridos dormían en el hospital de campaña de Constantí, en Tarragona. La noticia de aquella matanza llegó a Yecla sumiéndola en un profundo duelo.

Casi todas las familias perdieron a alguien. Viudas y huérfanos quedaron desamparados, y Yecla entera se vio envuelta en un clima de dolor, rabia y miedo que se reavivó cuando se comenzó a reclutar de nuevo a más milicianos para poner rumbo hacia donde tantos convecinos habían perdido la vida tan solo un año antes. Con estos datos que ahora conocemos más de uno dejará ya de tomarse a chufla la historia de cuando Zaplana y sus hombres regresaron henchidos de júbilo por haber sobrevivido y protagonizaron la primera Subida al Castillo en acción de gracias. (Sé de sobra que estas líneas deberían haberse publicado al poco de asistir como espectador al citado Pregón, pero ha sido ahora cuando he sentido la necesidad de escribirlas al comenzar a leer el nuevo libro de Liborio Ruiz en el que en sus primeras páginas alude, al igual que De Heras, al suceso que ha motivado este texto. Quien lo desee puede leer al completo el Pregón referido en la web de la Asociación de Mayordomos y, por supuesto, adquirir el nuevo libro del director de la Casa Municipal de Cultura que, entre otras cosas, para eso lo ha escrito).

(Fotografía: Cedida para el archivo de SIETE DÍAS YECLA)

 

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